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TODO ESTO ES MI TELE

2018, 8 claves para entender el futuro de la televisión en España

2017 ha puesto sobre la mesa diferentes cambios, debilidades y oportunidades que las cadenas de televisión deben asumir para reconducir un sector que se encuentra en un momento crucial de reconversión y cambio de hábito por parte de los espectadores. No se puede mirar hacia otro lado. La vieja televisión ha muerto.
SERGIO DELGADO - 15/12/2017

Tan solo el fútbol o mejor dicho las grandes competiciones deportivas jugadas por los principales equipos españoles son capaces de congregar frente al televisor más de 6 y 7 millones de espectadores. Unos datos ya inalcanzables para otros espacios en televisión. La audiencia, el espectador, ha cambiado y la televisión y la medición de audiencias aún no y eso se ha evidenciado claramente durante este año que recién termina.

¿Cómo debe afrontar la televisión su propio futuro?

Medición de audiencias. Está claro que, como la propia Constitución del país, el actual sistema de medición ha quedado obsoleto y no representa la diversidad y las nuevas necesidades de los espectadores. Se debe ir a por un método mucho más real contando con ese visionado online que también entra dentro de los datos globales que una emisión logra por televisión.

El modelo Telecinco. Con La Voz con mínimos de audiencias, el fracaso de GH Revolutión, la pérdida del liderazgo de Ana Rosa, Viva la Vida que no llega a despegar, un Sálvame que funciona pero que no brilla como antes demasiado ajustado a la competencia, un Pasapalabra al que le han comido terreno y unas series donde apenas resiste La que se avecina y casi por inercia, Telecinco debe asumir que sus grandes momentos pasaron y que un examen de conciencia es necesario.

Descanso a los grandes programas. Las bajas audiencias de la última edición de GH empujan a Telecinco a que repita la estrategia de TVE con Operación Triunfo. Dejó descansar el formato durante seis años y ha vuelto por la puerta grande convirtiéndose, de nuevo, en un fenómeno social, ¿quién lo diría? Lo que está claro es que la saturación continua de realities ha llevado al público de T5 a la indiferencia, al hartazgo… T5 debe saber vivir un trimestre o quizás más tiempo sin un reality.

Asumir los bajos datos. El consumo televisivo está por los suelos, sobre todo en prime time, por culpa de la televisión de pago o las nuevas plataformas como Netflix. El ejemplo son series como Estoy Vivo o Tiempos de Guerra que apenas han promediado 2,4 millones de espectadores. Una cifra que hasta hace poco hubiera sido motivo de cancelación. Tener en cuenta el share y su posición de liderazgo más que la cifra de espectadores debe empujar a las cadenas a su renovación… o no.

La vuelta de grandes programas. ¿Por qué no recuperar míticos programas como Furor, Sorpresa, Sorpresa, El Semáforo o Qué Apostamos? La nostalgia parece funcionar en televisión y está claro que los nuevos programas de entretenimiento que se estrenan acaban no funcionando, a excepción de Ninja Warriors durante este año.

El horario de prime time. Debería ser incluso obligado por alguna ley audiovisual, es inconcebible conciliar la vida personal con ver un programa que termina a las 2 de la mañana por mucho share que se busque. Al menos en la televisión pública que pagamos todos los españoles.

Sensación de tirar la toalla. Antena 3 ha llegado a tener hace pocas semanas hasta 3 noches con películas en plena temporada alta. En ocasiones, se intuye una falta de decisión por estrenar programas, las teles confían cada vez menos en los estrenos y parece que vamos a primes times planos con cine por doquier. El riesgo ha quedado apartado.

Faltan series familiares. ¿Os acordáis de series como Quién da la vez o Médico de familia que congregaban a un gran sector de la audiencia? La televisión actual mira más hacia series propias de la HBO y similares que en realidad al costumbrismo español que siempre ha triunfado (un costumbrismo español de calidad estilo Aquí no hay quien viva, no Ella es mi padre o la alicaída y ya bochornosa La que se avecina) y que llevamos en el ADN.

2018 se presenta como un año crucial para el actual modelo de televisión que se empeñan en seguir las cadenas, y también en la ya antigua medición de audiencias. Y mientras el espectador va por otro lado…

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