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MIQUEL RUBIO

Crisis de valores

- 06/11/2012

Cómo ya hemos dicho en anteriores ocasiones estamos viviendo un momento en el que, no sólo estamos sufriendo una crisis económica, sino que también estamos sumergidos en una verdadera crisis de valores. En la mayoría de partidos políticos hay dirigentes imputados por algún caso de corrupción, pero no sólo esto, las instituciones se han convertido en retiros dorados de aquellos que han servido al partido pero ya no pueden estar en primera línea. La legislación no puede resolver los casos de corrupción, tal vez porque, entre otros, también está controlada por políticos...

Nos han acostumbrado a aeropuertos sin aviones, a dirigentes de partidos que colocan a dedo a familiares y amigachos, a considerar fundamental rescatar a los bancos mientras se deja en la estacada a las personas, nos han acostumbrado a defraudar impuestos, a respetar el enriquecimiento repentino de muchos cargos públicos, a la actuación corrupta de muchas administraciones locales pequeñas, al pelotazo urbanístico y al "y tú más" que responden los políticos cuando alguien los acusa de alguna incorrección,… En definitiva, nos han acostumbrado al "que se jodan", y tanto es así que ahora, cualquier actuación desinteresada de respaldo a las personas, mínima o máxima, se convierte noticia.

Que un ciudadano consiga reunir firmas para pedir que FGC no criminalice la pobreza y que entre todas y todos estos firmantes consiguen sus propósitos, que otros acudan a tratar de parar los desahucios de los bancos en nuestro vecindario, o que un político actúe como buen gestor de aquello público, mirando por los intereses de la colectividad y no los suyos propios son casos excepcionales que llaman la atención, cuando tendría que ser el contrario...

¡Basta! apoyemos a los ciudadanos que participan en la construcción de un entorno mejor del que tenemos, recordemos a los dirigentes políticos que estamos (o tendríamos que estar) viviendo una democracia, y ayudémoslos a construir una verdadera democracia participativa... Actuemos en nuestros barrios, pueblos y ciudades, participemos de los colectivos sociales, políticos, asociativos, o simplemente a título personal... Recordemos la importancia de contribuir a nuestra sociedad, recordemos pues, la conciencia social.

Recordemos que podemos y sabemos vivir más allá del consumismo, del capitalismo, del egoísmo... Personalmente, estoy convencido que esto es posible... ¿y tú? ¿piensas lo mismo?

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