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SEGORBE

Cuarto milenio graba en Segorbe un reportaje sobre Julio Cervera

Los objetivos de Cuatro TV se dirigieron a los lugares relacionados con el ilustre ingeniero
REDACCION - 13/01/2018
Plabo Villarubia y Rafael Martín ojeando un libro de Julio Cervera
Plabo Villarubia y Rafael Martín ojeando un libro de Julio Cervera
Julio Cervera y Baviera
Julio Cervera y Baviera

Un equipo del programa Cuarto Milenio que se emite en la noche de los domingos por Cuatro TV ha estado dos días en Segorbe grabando imágenes y entrevistas para documentar un reportaje sobre el comandante de ingenieros, Julio Cervera y Baviera.

Junto a las entrevistas realizadas por el periodista, reportero y escritor brasileño, Pablo Villarubia, a la segorbina Teresa Chiva y al profesor Vicent Sampedro, en Valencia, en la capital del Palancia las cámaras captaron las declaraciones del también profesor Vicente Gómez Benedito y del Cronista Oficial de la Ciudad, Rafael Martín Artíguez y se completarían posteriormente en Madrid con las del profesor Jesús Sánchez Miñana, especialista en ondas hertzianas, telegrafía y telefonía sin hilos.

También se acercaron a lugares relacionados con Julio Cervera como la calle que lleva su nombre, la casa de la calle de Colón donde nació, el Centro Republicano en cuya fachada aparece una pintura con su imagen, el salón de sesiones del Ayuntamiento en el que se ofreció un banquete a Cervera tras su exitosa expedición al Sahara y algunos exteriores de la ciudad y recursos varios.

El interés de Cuatro TV por Julio Cervera se debe a una nueva línea de investigación puesta en marcha por Cuarto Milenio sobre personas que no tuvieron el reconocimiento apropiado por sus actuaciones, línea que abrió el también ingeniero e inventor español, Leonardo Torres Quevedo, en un programa emitido recientemente.

Villarubia se llevó en cartera algún otro asunto que mereció su interés y que muy probablemente le hará regresar a Segorbe próximamente.

Julio Cervera y Baviera (Segorbe 1854 – Madrid 1927)

Como cualquier otro científico español de los últimos años del siglo XIX y principios del XX, la vida de Julio Cervera y Baviera, estuvo marcada por los triunfos y las decepciones. Sus logros, algunos de enorme trascendencia, se vieron eclipsados por la falta de reconocimiento; sus proyectos, abortados por intereses políticos o carencia de fondos para financiarlos.

A pesar de ello, su biografía está impregnada de trabajo, de actividad, de fuerza y de páginas brillantes para la Historia de España...

Su interés por el control de la ondas hertzianas le llevó, no sólo a mejorar los resultados obtenidos por Marconi en la telegrafía sin hilos, también ideó sistemas para dirigir torpedos, explotar bombas a distancia y trabajó en la telefonía sin hilos, fundamento de la radio. Incluso algo tan común hoy en día en cualquier vivienda como son los mandos a distancia y sin cables tienen su origen en una de sus patentes. También patentó un método de enseñanza a distancia por medio de lecciones fonográficas o gramofónicas; un sistema de componentes móviles automáticos y un aparato eléctrico para producir corrientes de orden infinitesimal, entre otros.

Como militar rechazó a las tropas estadounidenses en Puerto Rico con motivo de la Guerra de Cuba, y participó en la III Guerra Carlista y en la guerra de Melilla. Pero su mayor actuación fue conseguir acuerdos con las tribus dominantes del antiguo Sáhara Occidental para incorporar sus territorios a la soberanía española y lo hizo sin disparar un solo tiro. Aunque toda la sociedad reconoció su mérito, el gobierno no reconoció los acuerdos, lo que supuso una crítica despiadada por la que fue castigado con seis meses de prisión en Alicante.

Fue periodista, director, editor y propietario del periódico El Radical de Valencia, fundó en Tánger El imperio de Marruecos, en Segorbe El Parlanchín y colaboró con publicaciones como El Imparcial o El País; escribió varios libros y artículos de carácter científico y técnico.

Implantó en nuestro país la enseñanza por correspondencia y lo hizo para carreras superiores como las de ingeniería. Él mismo escribió los libros de texto. Desde Valencia preparó a ingenieros electricistas, mecánicos, mecánico-electricistas, electroterapéuticos, arquitectos constructores y telegrafistas navales de Alemania, Inglaterra, Francia, Portugal, Bélgica y casi todos los países americanos.

Como político se mantuvo siempre fiel a su ideario republicano. Fue candidato a Cortes por el distrito de Segorbe en unas polémicas elecciones que perdió; pero obtuvo su acta de diputado por Valencia en unos comicios para ocupar la vacante dejada por Vicente Blasco Ibáñez. Posteriormente repitió por Xátiva con resultado negativo. Su actitud en el Congreso fue contestataria y beligerante, denunciando algunos abusos de políticos y militares. También fue concejal del Ayuntamiento de Valencia. Perteneció al Partido Republicano Radical y formó parte de la junta central del Partido Reformista presidida por Gumersindo de Azcárate, de la que formaban parte numerosos intelectuales de la época entre los que se encontraban Melquíades Álvarez o Benito Pérez Galdós.

Adscrito a la masonería, formó parte de los 55 Grandes Inspectores Generales del momento fundacional del Gran Oriente Español. Fue nombrado Gran Maestre y Gran Comendador del Supremo Consejo, Grado 33. Fundó el Gran Oriente de Marruecos en Tánger, junto al príncipe Felipe de Borbón y Braganza y las doce logias y talleres creados se incorporaron posteriormente al Gran Oriente Español del que fue miembro de honor.

Como ingeniero dejó su huella en Segorbe donde propuso la instalación del alumbrado público eléctrico convirtiéndose la ciudad en la segunda en España en tener luz en sus calles. En Santa Cruz de Tenerife compatibilizó sus responsabilidades militares con la realización de varios proyectos, entre los que destacó el alumbrado eléctrico de la capital que planificó como director técnico de la Compañía Eléctrica e Industrial de Tenerife. También trabajó en el proyecto del tranvía eléctrico Santa Cruz – La Orotava, acortado finalmente en Taraconte, y del ferrocarril de Tenerife que no se llevó a cabo por su elevado coste económico.

En la última etapa de su vida, descubrió un principio activo vegetal que curaba radicalmente la diabetes sacarina. Las leyes españolas prohibían el ejercicio de la medicina y de la farmacia sin título, por lo que remitió su producto, acompañado de una "Memoria", a los Estados Unidos y la Universidad Oriental de Washington le concedió el título de Doctor Honorario en Medicina.

En Ponferrada (León), Santa Cruz de Tenerife y Segorbe tiene espacios urbanos dedicados a su nombre, en la Universidad Politécnica de Madrid hay una sala de lectura con la denominación de Julio Cervera y Baviera al igual que una de las calles de la Escuela Superior de Ingeniería de la Universidad de Valencia en Burjasot.

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