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CARLOS GIL

Empieza la cuenta atrás

Alcalde de Benavites
- 11/01/2019

¡¡Ya estamos en 2019!! Y no parece que vaya a ser un año más, sino que parece que vaya a ser el año decisivo. Es probable que, dentro de 52 semanas, nos paremos a mirar y veamos que no era el lobo tan fiero como lo pintaban, pero, de momento, hay que reconocer que las expectativas son muy altas.

Pocas veces coincide la posibilidad de que, en un mismo año, los ciudadanos estemos convocados a elegir a nuestros representantes en todas las instituciones. Sabemos, seguro, que en mayo elegiremos alcaldes, diputados autonómicos y eurodiputados. Y queda aún por ver si Pedro Sánchez se decide a convertir ese domingo en "superdomingo" o sigue aguantando en la Moncloa.

Cierto es que vivimos en una constante campaña electoral y no vemos, o no sentimos, alterada nuestra "tranquilidad ciudadana" ante la proximidad de una convocatoria electoral. Pero esta vez, no sé por qué, puede ser diferente. El susto que algunos se han llevado con el resultado de las elecciones andaluzas ha puesto en preaviso a más de uno que, hasta hace pocos meses, se las prometían muy felices. Y eso me lleva a pensar que habrá movimientos muy interesantes desde ahora por aquello que se solía decir de las barbas del vecino.

No es menos cierto que hemos dedicado tanto esfuerzo a pedir un adelanto de elecciones a Pedro Sánchez, que apenas nos hemos dado cuenta de que las otras elecciones, las nuestras, se nos han echado encima. Ximo Puig, y sus socios del Botànic, deben empezar a hacer balance de lo que han sido cuatro años de gobierno de pocos resultados para nuestra Comunitat.

En el análisis de la legislatura, podemos encontrar dos partes bien diferenciadas. La primera de ellas, especialmente reinvindicativa con el Gobierno de España, y la actual, en la que parece que todas esas demandas, que tanto se aireaban en el pasado, han quedado en el olvido.

Ximo Puig se ha plegado al servilismo a su Secretario Nacional, ahora presidente del Gobierno. Cuando Pedro Sánchez era otra persona, y Mariano Rajoy presidía el Consejo de Ministros, la infrafinanciación de la Comunitat Valenciana era el tema estrella de todas las comparecencias del president. Ahora, no. Se le ha olvidado que el sistema de financiación autonómica castiga especialmente a nuestra Comunitat y ha preferido cerrar filas en el ámbito interno de su Partido que defender los intereses de los valencianos. Habrá que recordar que el PP de Alberto Fabra no dejó de reivindicar una mejor financiación pese a que, en aquel momento, el Gobierno de España estaba en manos del mismo Partido Popular.

Sin financiación, sin corredor mediterráneo y sin haber conseguido situar a la Comunitat en el mapa político español, nos quedan pocas semanas, para ver qué inventan para hacernos creer que la legislatura ha sido productiva y que han trabajado "de valent" por los valencianos. De momento, siendo positivos, mi balance es que estamos peor de lo que estábamos.

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