La emblemática Casa Amarilla
de la playa de Puerto de Sagunto se encuentra en la más absoluta miseria, pese
a estar declarada Bien de Interés Cultural (BIC). Este inmueble, parte
importante de la historia industrial del núcleo porteño, lleva desde hace más
de cuatro años okupado y presenta un lamentable estado de deterioro.
De hecho, los vecinos y hosteleros de la zona han
denunciado, en reiteradas ocasiones, en el Ayuntamiento de Sagunto las
molestias que ocasionan los inquilinos y los malos olores que se desprenden de
la casa, sobre todo en verano. "No tienen ni luz ni agua y el pozo ciego ya se
ha rebosado, por lo que todo sale al exterior", lamenta uno de los afectados
que posee un negocio justo al lado y no puede hacer uso de la terraza por las
quejas de los clientes. Pero eso no es todo, la suciedad y la dejadez de la
casa "atrae mosquitos, roedores y cucarachas. Yo en mi local he tenido que
desinfectarlo ya dos veces", destaca el mismo afectado.
Incluso
muchos vecinos han decidido acristalar sus balcones para evitar la entrada de
los olores en sus casas.
El
problema, tal y como comentan los afectados, es que la Casa Amarilla no es propiedad
municipal y el dueño, una promotora en concurso de acreedores con domicilio en
Tavernes Blanques, no se hace cargo de su mantenimiento. Por ello, los vecinos
y hosteleros exigen al Ayuntamiento que obligue al propietario a que sanee el
solar y la casa.
Por su
parte, la concejala de Sanidad, Concha Peláez, ha comunicado que ignora las
últimas denuncias de los afectados, aunque reconoce que en otras ocasiones el
Ayuntamiento sà que ha recibido quejas de los residentes de la zona.
La Casa
Amarilla se construyó en 1923 y fue el hogar de Antonio Aznar, el que fuese
administrador de la CompañÃa Siderúrgica de los Altos Hornos del Mediterráneo.
El Ayuntamiento protegió el inmueble para evitar que se derribara e incluso
se estudió la posibilidad de convertirlo en un museo dedicado a Ramón de la
Sota. Sin embargo, esta idea se ha paralizado.