Los chicos pertenecientes
al grupo de usuarios más mayores e incluso algún voluntario de edad algo
inferior han demostrado, de nuevo, su implicación con un centro de dÃa del que
no únicamente forman parte como simples beneficiarios. Descolgar los carteles,
tablones y demás objetos que decoran las paredes del centro, preparar pinturas,
brochas y rodillos, encintar rodapiés y barandillas, pintar los tabiques y
recoger los instrumentos utilizados han sido algunas de las tareas que durante
algo más de una semana han acometido con una dedicación y un éxito absolutos.
Unos atractivos muros
cubiertos de hermosos malvas y añiles no han sido el único fruto resultante del
esfuerzo de los menores Jordi, Mohamed,
Klauss, Juan, Daniel, Alfredo y Raquel, sino todo un trabajo de cooperación en equipo y
camaraderÃa, de exigencia
personal y de compromiso con el centro de dÃa. Porque durante el transcurso de la actividad hemos vuelto a
confirmar que la pertenencia de las chicas y chicos al servicio es vivida como
un elemento clave en su dÃa a dÃa y que el Centro de DÃa de Menores MartÃnez Coll representa para estos
jóvenes, además de un espacio de esparcimiento lúdico, un lugar común de
convivencia y conexión entre iguales, de colaboración grupal y de complicidad mutua capaz de
generar aquellos apoyos afectivos desde los que se vertebran la seguridad y la
armonÃa necesarias para un desarrollo humano mÃnimamente próspero.
La pintura de las paredes
del centro de dÃa: una actividad que trasciende, con mucho, la mera labor de
mantenimiento de un espacio público y que, junto con la Fiesta medieval de la Falleta Coll y la actividad ¡Biblioteca a la calle! en relación
al DÃa Mundial del Libro, responde al espÃritu dinámico, generoso y abierto del
Centro de DÃa de Menores MartÃnez Coll de
Puçol.