Nos estamos acercando al dÃa 8
de marzo y ya empezarán las televisiones, las radios, los periódicos y las
revistas a darÂnos la vara con la celebración del DÃa de la Mujer. Y con eso
parece que todo el mundo estaÂrá orgulloso y tranquilo por lo bien que viven
las mujeres y lo que hemos hecho para que eso sea asÃ. Pero yo creo que estaÂrÃa
mucho mejor ser realmenÂte crÃtico con la situación de la mujer en este mundo e
incluÂso en nuestro entorno. EstarÃa mucho mejor conocer realmenÂte cómo viven
aun las mujeres en muchÃsimos sitios. Venimos de un mundo brutalmente machista.
Eso de la igualdad muchas veces es un excelenÂte propósito para quedar bien,
pero los ritmos de la vida de cada dÃa siguen marcándoÂla los hombres bajo
cualquier excusa, cultural, religiosa o la que sea.
¡Queda tanto para conseÂguir
la igualdad! O no pueden conducir o no pueden vestirse como quieran o su vida
sexual está aniquilada o su clÃtoris ha de ser eliminado o no pueden ir a
escuelas ni estudiar ni aprenÂder o han de ser madres y amas de casa. En
nuestro maravilloÂso mundo moderno y avanzado se conoce perfectamente la graÂvÃsima
discriminación laboral existente con unas inexplicaÂbles diferencias salariales
por el mismo trabajo entre hombres y mujeres. Se sabe muy bien la dificultad
real para compagiÂnar de verdad la vida laboral y la vida personal y familiar.
Se conoce el interés del sistema en fomentar a la mujer como herÂmoso ramo de
flores y la obseÂsión global por el vestido, por el cuerpo que se muestra, por
el acicalamiento en peluquerÃas y la obsesión por el aspecto exteÂrior, en vez
de fomentar la culÂtura y la formación.
Por eso creo que ante este 8 de
marzo hemos de plantearÂnos, hombres y mujeres, la luÂcha real por la igualdad.
Desde la más elemental infancia, sin juegos para niños y juegos para niñas, sin
colores para niños y colores para niñas, sin actiÂvidades masculinas o actividaÂdes
femeninas. Somos iguales en todo. Y hemos de conseguir que la mujer pueda
entrar realÂmente en la alta dirección del sisÂtema empresaÂrial, porque tiene
una grandÃsima preparación, y pueda asumir con naturalidad la dirección de las
fuerzas poÂlÃticas y no tenga que estar en segundo plano, detrás de inÂmensos
colectivos de hombres maravillosamente inútiles. Y hemos de trabajar contra los
hipócritas lÃmites religiosos a su vida, ni del cristianismo ni del mundo
musulmán ni del judaÃsmo. Las mujeres son dueñas de su cuerpo, como los
hombres, y las limitaciones son una prueba palpable del maÂchismo dominante y
el primer acercamiento a la violencia de género tan extendida en todo el
universo. ¡Mujeres! !Tenéis que luchar cada dÃa y en muchos aspectos! ¡Muchos
de nosotros lucharemos con vosotras!