La Comisión
de seguimiento del Plan Local de
Accesibilidad
de
Mislata
es un órgano
consultivo en el que están representados los grupos políticos, los técnicos
municipales y representantes de asociaciones y colectivos de personas con
discapacidad. Allí se tratan todas las cuestiones relacionadas con la
accesibilidad y desde hace unos años vienen advirtiendo de la necesidad de
adaptar las dos estaciones de Metro, Mislata y Mislata-Almassil, para personas
con movilidad reducida.
El
desnivel que existe entre las puertas de acceso a los trenes y los andenes de
las estaciones hace necesaria unas obras de mejora de la accesibilidad para que
las personas que se mueven en silla de ruedas puedan acceder por sí solas al
Metro. Hace unos años, Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana adaptó algunas
estaciones de la red de Metrovalencia, pero no las de Mislata, lo que provocó
en su día una queja formal del concejal de Bienestar Social y presidente de la
Comisión de Accesibilidad, Alfredo Catalá.
La
respuesta a aquella queja fue un escrito del gerente de FGV, Pablo Cotino, en
el que textualmente decía que "siguiendo los mismos criterios que en la primera
fase, las estaciones de Mislata y Mislata-Almassil estarán incluidas en la
segunda fase". Aquella carta estaba fechada el 29 de abril de 2013. Han pasado
dos años y, efectivamente, se ha ejecutado la segunda fase, pero las dos
estaciones de Mislata no han sido incluidas.
Ante
esta situación, la Comisión de Accesibilidad de Mislata se ha vuelto a reunir y
ha acordado trasladar a la Generalitat "el profundo malestar e indignación por
no incluir a Mislata en las actuaciones de mejora de la accesibilidad de la red
de Metrovalencia" y exigir de manera unánime la "adaptación inmediata de las
dos estaciones", prometida desde hace años. La carta, firmada de nuevo por
Alfredo Catalá, ya ha sido enviada al gerente de Ferrocarrils de la Generalitat
Valenciana.
El
alcalde de Mislata, Carlos Fernández Bielsa, considera que este nuevo episodio
evidencia una vez más que "para la Generalitat somos ciudadanos de
segunda". En la recta final de la
legislatura, Bielsa se queja de que "todos los servicios públicos que dependen
de una u otra manera de la gestión del PP en la Generalitat funcionan mal". Además
de los proyectos del Plan Confianza paralizados por falta de financiación, el
alcalde recuerda que en Mislata "tenemos una sanidad tercermundista porque han
desmantelado el Hospital Militar, nos han recortado líneas de Educación Primaria,
no nos pagan los servicios sociales como tampoco pagan a las 380 familias que
han solicitado la Ayuda a la Dependencia o a las 235 que han pedido la Renta Básica
de Ciudadanía. A cambio, eso sí, se han ensañado con los más débiles aplicando
el copago a las personas con discapacidad del Centro Ocupacional".