Cuando no controlamos nuestros impulsos, actuamos bajo una explosión emocional que constituye lo que el experto en Inteligencia Emocional, Daniel Goleman, llama una especie de secuestro emocional. Estos secuestros no son, en modo alguno, incidentes aislados. Se trata de algo que nos sucede a todos con cierta frecuencia. Un ejemplo de estas situaciones podrÃa ser cuando nos enfadamos de una manera excesiva y tenemos un breve ataque de ira con alguien muy cercano a nosotros o con el conductor de algún coche, para después frÃamente considerarlo completamente desproporcionado. Actuamos siguiendo a nuestras emociones sin pararnos a pensar en nada, sin embargo, cuando las aguas vuelven a su cauce nos arrepentimos.
Lo ideal no es reprimir nuestras emociones, pero sà que es necesario saber reconocerlas y controlarlas para poder optimizarlas según la situación en la que nos encontremos. Para ello se propone buscar un equilibrio entre la razón y el corazón, usar inteligentemente las emociones. Porque esta falta de autocontrol, si no cuenta con una intervención psicológica adecuada, puede incluso llevar al fracaso escolar en niños y al alcoholismo o la drogadicción en adultos.