VICENTE JAVIER MÁS TORRECILLAS /EPDA La decadencia moral del equipo de gobierno que dirige la ciudad de
Castellón está llegando a unos límites insoportables. Corrupción,
la hay; nepotismo (enchufismo, por si los concejales no lo
entienden), lo hay; deterioro económico, lo hay; regresión social,
la hay; aumento de delincuencia, reducción de policías locales,
suciedad, subida de impuestos, censura, … lo hay. Un panorama
desolador, como nunca se había visto en nuestra ciudad.
¿Y los agentes
sociales se mueven? Con sinceridad, no. Desde los sindicatos a las
asociaciones de vecinos o los medios de comunicación viven del
dinero que les enchufa el consistorio. Con ese panorama, ¿quién va
a levantar la voz? Pues eso.
Pero lo que hemos
sabido estos días es de una gravedad moral, social, económica y
política de dimensiones cuánticas. Han puesto al lobo a cuidar a
las ovejas. Un juzgado ha reconocido que el concejal Cristian
Ramirez tenía más de un centenar de multas sin pagar en la ORA,
la zona azul de toda la vida. Es el mismo concejal que lleva
Movilidad Urbana. Un tipo sin estudios ni trayectoria profesional que
le avale para la gestión del dinero de todos los ciudadanos. Un tipo
que alquiló la furgoneta negra que la candidata, Begoña
Carrasco, usó en la campaña electoral y que también sirvió
para perseguir a los simpatizantes de SOM Castelló o pintarrajear
carteles del PSOE.
¿Saben Ustedes
que este personaje cobra del Ayuntamiento más de 65.000 euros
anuales? Y no paga sus multas oiga. ¿Saben Ustedes que este
personaje, que negocia el tema de los autobuses urbanos, permite una
factura de agosto, septiembre, octubre y noviembre de 2.149.015,17
euros solo por la limpieza de los autocares? (Un poco raro sí
que es). Pues es el mismo que no paga multas y que quitó la
gratuidad de los autobuses para los jóvenes de Castellón, única
ciudad en la Comunidad Valenciana que lo ha hecho, y suponía unos
pocos miles de euros al Ayuntamiento.
Esta es la
persona en la que la Carrasco asienta su núcleo duro, junto
al pequeño mandarín. ¡Así le va a Castellón!
El concejal
Ramirez, que no paga sus multas pero que va a ampliar la zona
azul para que Ustedes, los vecinos de Castellón, sí que paguen por
aparcar y, de paso, ayuden a mantener su vergonzante sueldo; el
concejal Ramirez, que copiando a su jefa, enchufa por aquí y
por allá a sus más allegados (rasquen, rasquen y verán lo que
encuentran); el concejal Ramirez, que abandona a los jóvenes
de Castellón y les otorga una subvención anual para todas las
asociaciones cinco veces mejor que su suculento sueldo (ni en sus
sueños más húmedos habría pensado en cobrar lo que cobra por su
valía en una empresa privada).
A este personaje,
muy al estilo Koldo, hay que decirle por la calle, en voz
alta, que es un amoral y que dimita de su cargo. No creo que lo haga,
los personajes amorales se aferran a su sueldo de ensueño a falta de
capacitación. Yo sí se lo digo: ¡Dimite y vete a tu casa, por la
dignidad de Castellón y por la dignidad de los vecinos! Sí, eres un
amoral.
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