Pedro Adalid Ruiz. /EPDAHablar hoy de formación del profesorado es hablar del corazón mismo de la educación. Ningún sistema educativo puede aspirar a mejorar si quienes están cada día en las aulas no cuentan con espacios reales para crecer profesionalmente, para contrastar ideas y para renovar su manera de enseñar.
Durante años hemos repetido que la formación permanente es importante. Pero quizá ha llegado el momento de decirlo con más claridad: ya no es solo importante, es imprescindible. La velocidad de los cambios sociales, tecnológicos y culturales obliga a que el docente sea, ante todo, un profesional en continuo aprendizaje.
En este contexto, los programas europeos se han convertido en una de las mejores respuestas a esa necesidad. No como una moda pasajera, sino como una auténtica palanca de transformación educativa. Tres herramientas destacan especialmente en este camino: Erasmus+, eTwinning y el Currículum Europass.
Quien ha participado alguna vez en un proyecto Erasmus sabe que no se trata únicamente de viajar. Se trata, sobre todo, de mirar la educación con otros ojos. Visitar centros de otros países, compartir metodologías, observar cómo trabajan otros docentes o participar en proyectos conjuntos provoca algo fundamental: nos obliga a replantearnos nuestra propia práctica.
Erasmus+ ofrece al profesorado oportunidades reales de formación: cursos en el extranjero, estancias de observación, proyectos de innovación compartidos… Todo ello genera un aprendizaje que difícilmente se obtiene desde la rutina diaria del centro.
Lo más valioso es que ese aprendizaje no se queda en quien viaja. Regresa al claustro, se traduce en nuevas ideas, en materiales diferentes, en otra forma de organizar el aula. Por eso Erasmus+ no es un programa para unos pocos, sino un instrumento de mejora para todo el centro educativo.
eTwinning: Europa entra en el aula
No siempre es necesario desplazarse para abrirse al mundo. eTwinning ha demostrado que la cooperación internacional también puede construirse desde la pantalla del ordenador y desde la creatividad de los docentes.
Gracias a esta plataforma, miles de profesores europeos colaboran cada año en proyectos comunes, conectan a su alumnado con compañeros de otros países y convierten el aula en un espacio verdaderamente europeo.
eTwinning es, además, una magnífica escuela de aprendizaje profesional: obliga a trabajar en equipo, a integrar herramientas digitales y a diseñar proyectos con sentido. Para muchos centros ha sido la puerta de entrada natural a iniciativas Erasmus más ambiciosas.
Toda esta formación necesita ser reconocida y visible. Aquí es donde entra en juego el Currículum Europass. Puede parecer un simple formato de currículum, pero en realidad es algo más profundo: una manera de ordenar y acreditar la trayectoria profesional con un lenguaje común en toda Europa.
Gracias a Europass, las experiencias de movilidad, los cursos realizados, los proyectos internacionales o las competencias lingüísticas dejan de ser méritos dispersos para convertirse en un itinerario coherente y reconocido.
Para el profesorado supone un modo de reflejar con claridad su crecimiento profesional; para el alumnado, una herramienta que les permite presentar su formación en cualquier país europeo. Es, en definitiva, el puente que conecta la experiencia con el reconocimiento.
Erasmus+, eTwinning y Europass forman juntos un ecosistema de oportunidades. Uno aporta la experiencia directa, otro la cooperación continua y el tercero la acreditación de todo ese aprendizaje.
Desde CSIF creemos firmemente que participar en estos programas no debería depender solo del voluntarismo individual. Es necesario que las administraciones faciliten los trámites, ofrezcan apoyo técnico y reconozcan de manera efectiva el esfuerzo del profesorado implicado.
Porque la formación europea no es un adorno en el currículum de los centros. Es una inversión en calidad educativa, en motivación docente y en futuro para nuestro alumnado.
En un tiempo en el que la educación necesita referentes sólidos, abrirse a Europa es una de las decisiones más inteligentes que puede tomar una comunidad educativa. Aprender juntos para enseñar mejor: esa es, al fin y al cabo, la verdadera oportunidad.
Artículo de Pedro Adalid Ruiz, delegado del sindicato CSIF en Valencia.
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