La NBA ha decidido que es el momento de hacer cambios: a partir de
2026, su All-Star Game estrenará un mini torneo Estados Unidos
contra el Resto del Mundo, con tres equipos, cuatro partidos y la
intención de recuperar la chispa competitiva que se ha perdido en
los últimos años.
Un mini torneo a tres bandas para subir la intensidad
Se
acabó ya el Este contra Oeste de toda la vida y también la etapa
reciente de “capitanes” eligiendo a sus compañeros. El nuevo
esquema de la noche de las estrellas de la NBA plantea tres equipos:
dos formados por jugadores estadounidenses y un tercero integrado por
las grandes figuras internacionales de la liga. Cada conjunto contará
con al menos ocho jugadores, suficiente para mantener las rotaciones
sin un desfile interminable de cambios.
El domingo del All-Star 2026 se estructurará como un torneo de todos
contra todos con tiempos de 12 minutos. Los tres se enfrentarán
entre sí en tres mini partidos y, después, los dos mejores
registros avanzarán a una final. Si todos terminan con balance 1-1,
el pase decisivo se hará por diferencia de puntos, lo que añadirá
interés para las casas
de apuestas como Betfair y castigará la defensa
inexistente de las últimas temporadas.
La NBA cree que este formato debería mejorar el tono general del
partido, muy cuestionado tras varias ediciones donde apenas se veían
contactos serios ni tensión real. La idea recuerda a los torneos de
selecciones, con Estados Unidos frente a un bloque internacional que
puede juntar a varios MVP en el mismo vestuario.
Selección sin posiciones y
escaparate global para las estrellas
El
otro gran cambio llega en cómo se elegirán los jugadores.
Desaparecen las posiciones clásicas de base, escolta, alero,
ala-pívot y pívot como criterio oficial: ahora se elegirán a los
mejores jugadores, sin tener en cuenta el puesto en el que jueguen.
Eso sí, se mantiene el sistema de votos, en el que los aficionados
tienen un peso del 50%, los jugadores un 25% y los medios otro 25%.
Los entrenadores sí que podrán elegir a sus reservas.
Una vez cerrada la lista, la liga asignará a los elegidos a su
correspondiente equipo de acuerdo con su nacionalidad, con margen
para que el comisionado complete los cupos si faltan jugadores en
alguno de los bandos. En la práctica, tendremos dos equipos
norteamericanos llenos de talento y a un combinado internacional que
podría juntar a Giannis Antetokounmpo, Nikola Jokic, Luka Doncic y
Shai Gilgeous-Alexander, algo que tendría mucha repercusión en las
apuestas.
La apuesta busca aumentar el ritmo y la competitividad, además de
contar una historia sencilla de entender: Estados Unidos contra el
mundo en una liga cada vez más global. Después de años de críticas
por partidos convertidos en simple exhibición, la NBA necesita que
su escaparate de febrero vuelva a parecerse, aunque sea por momentos,
a un duelo de verdad. Este nuevo formato pretende que cada minuto
cuente y que, al menos una vez más, el All-Star vuelva otra vez a
ser cita obligada para todos los aficionados.