Belén Esteban reapareció el viernes en Sálvame Deluxe tras tres meses alejada de la televisión. Como ella misma reconoció, en este tiempo ha estado en manos del psiquiatra, luchando contra ciertas ''adicciones'' -mostró unos análisis a Jorge Javier Vázquez que presuntamente atestiguan que está ''limpia''- y ha aprovechado para hacerse algunos retoques, divorciarse definitivamente de su marido Fran y, como es lógico, fruto del inicio de encarrilamiento de su vida, ha engordado 18 kilos.
La Princesa del Pueblo volvió a la tele, pero quedó claro que sigue sin estar totalmente recuperada. El pánico al no perdón de Mila Ximénez y Kiko Hernández dejó en evidencia su extrema debilidad y lo que es peor, aunque lo repitiera mil y unas veces, ha quedado claro, lo disfracen como lo disfracen, que Belén Esteban va camino de convertirse en otro juguete roto de la televisión.
Sin embargo, aún está a tiempo para rectificar y recuperar la senda de la felicidad. Para ello, debería desaparecer otra temporada de la televisión, curarse definitivamente, recuperar cierta normalidad en su vida, mirar en su interior y reflexionar sobre si lo que le realmente le conviene es exponer su vida 20 horas semanales en directo.
En definitiva, ¿para qué le sirven los sueldos millonarios que le paga Telecinco si destroza su vida?
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