Esta noche, sábado 25 de octubre de 2025, España realiza el tradicional cambio al horario de invierno. A las 03:00 horas en la Península y Baleares, los relojes se atrasarán una hora hasta las 02:00, mientras que en Canarias el cambio se hará de 02:00 a 01:00. Esta medida alarga el día a 25 horas y es habitual desde hace más de medio siglo, aplicada principalmente con el objetivo de ahorrar energía.
Sin embargo, el debate sobre la conveniencia de este ajuste horario sigue abierto. El Gobierno español ha propuesto eliminar el cambio de hora a partir de 2026, después de años de estudios y recomendaciones de expertos en salud y cronobiología. La ministra de Sanidad, Mónica García, ha respaldado esta iniciativa, subrayando que “la salud es lo primero” y que el cambio horario afecta negativamente al reloj biológico, provocando alteraciones del sueño, insomnio, nerviosismo y otros problemas de salud mental.
Diversos estudios recientes han mostrado que los cambios de hora pueden tener consecuencias más graves de lo que se pensaba. Investigaciones realizadas en España han asociado el ajuste horario con un aumento de riesgos cardiovasculares, incluidos ictus, así como con un incremento de trastornos del sueño y dificultades en la concentración. Según los expertos, aunque los efectos pueden ser transitorios, el coste para la salud acumulado cada año es significativo.
A pesar de estas advertencias, algunos defensores del cambio horario argumentan que sus efectos son leves y que los beneficios en términos de ahorro energético y mayor aprovechamiento de la luz natural justifican su mantenimiento. No obstante, la tendencia europea apunta a su eliminación definitiva, con países como Francia y Portugal adelantando pasos hacia un horario fijo durante todo el año.
El debate llega en un momento en el que la población española es cada vez más consciente de la importancia de preservar el bienestar y el descanso, y el cambio de hora se ha convertido en un foco de discusión sobre cómo las políticas públicas pueden afectar directamente a la salud. La propuesta de eliminar el cambio horario busca priorizar el equilibrio entre eficiencia energética y bienestar, planteando un escenario en el que España podría decir adiós a los relojes alterados dos veces al año.
Para los ciudadanos, el consejo es preparar el organismo para la transición: acostarse un poco antes, exponerse a la luz natural durante la mañana y mantener horarios de comida y sueño regulares puede ayudar a minimizar los efectos del cambio de hora en el organismo.
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