Cosme Herranz.
Parece
que fue ayer cuando inició su andadura la Asociación Vecinal de
Iniciativa Porteña, allá por el lejano año 1995. Posteriormente,
en 1999 se formó el grupo político de Iniciativa Porteña para
presentarse a
las elecciones municipales. Un grupo de porteños y porteñas,
cansados de la discriminación que sufrían los
ciudadanos de El Puerto por parte del Ayuntamiento de Sagunto decidió
dar este paso adelante.
Nombres
como Maribel Martínez, Marcelino Gil, Jaime Goig y tantos y tantos
que dedicaron parte de su tiempo y de su vida a una causa común: la
lucha por la segregación de El Puerto y poder formar nuestro propio
Ayuntamiento.
Y
una de estas personas es César Vera. Uno de los principales
luchadores y defensores de la identidad porteña e icono del
movimiento segregacionista porteño. El que fuera Presidente de IP
durante 4 años y
concejal en el Ayuntamiento de Sagunto durante 4 años también, ha
decidido por motivos personales, pasar a un 2 º plano en la vida
política de la ciudad, aunque siempre muy cerca de nosotros.
Recuerdo
en mis tiempos de chaval cuando leía sus artículos cargados de
sentimiento porteño y de defensa de nuestros valores, cuando le
escuchaba hablar en diferentes ruedas de prensa sobre lo que
significaba ser porteño y por qué era fundamental formar un
municipio independiente. Gracias a personas como él, se volvió a
movilizar a la ciudadanía porteña, esa que nunca se había sentido
saguntina, esa que no
entendía que en su DNI pusiera Sagunto, esa que decía que “Yo soy
de El Puerto” y que le ardía la sangre cuando alguien de fuera le
decía que si era de Sagunto, esa que estaba orgullosa de ser porteña
y que miraba al Horno Alto con respeto.
César
Vera es de esas personas que han dejado huella en IP. Le echaremos de
menos en las reuniones de los lunes por la tarde y en sus
intervenciones plenarias siempre cargadas de ese sentimiento porteño
que le caracterizaba. Orgulloso de ser de El Puerto y de decirlo a
los 4 vientos. Vientos de cambio que gracias a personas como él
despertaron en gente como yo, donde una cosa teníamos clara desde la
más tierna infancia: que no éramos de Sagunto. Perdemos de la
primera línea política a un emblema del segregacionismo porteño,
aunque deja paso a personas nuevas con los mismos valores, que al
igual que yo, mamamos de gente como él.
Tristes
se quedan las calles, La Gerencia, La Nave de Talleres, la playa de
El Puerto y todo lo que caracteriza a esta noble ciudad, pero
sobretodo el Horno Alto sin su bandera porteña ondeando, que le dice
en susurros en la noche veraniega a César Vera, que se la vuelva a
poner.
Comparte la noticia
Categorías de la noticia