Como cada cuatro años, los ciudadanos nos aprestamos a vivir pacientemente el enésimo capitulo del día de la marmota en el que se convierten elecciones autonómicas y las elecciones locales especialmente, y digo especialmente, porque el seguimiento político de un municipio es fácil, se hace diariamente y un fin de trayecto _legislatura_ por desmedido y vertiginoso que resulte no aporta demasiado. O, se han hecho las cosas bien o no, pero no puede cambiarse la gestión de cuatro años, en cuatro semanas. Con encendido interés, o la desidia más abrumadora los ciudadanos observamos una sucesión de reproches, de lo que “pudo haber sido” y no fue, de críticas insustanciales y peculiares por parte de unos, y de una serie inagotable de cortes de cintas y exaltación de logros triunfales por parte de otros.
Tristemente y eso es algo que se repite en la mayoría de municipios, con independencia de su tamaño, ubicación y otras peculiaridades. Este poco edificante contexto, se repite por toda la geografía y poco o nada, aportan en sus cruzadas pro-voto, políticos o candidatos a serlo. Las campañas electorales al uso, son una extravagante representación _rémora de otros tiempos_ perfectamente prescindible tal y como se presentan ahora.
Sin embargo últimamente hay un elemento que ha “reiniciado” el aburrido periodo pre-electoral, las campañas punto.com, la moda de hacer campaña en internet, de aprovechar hasta el último resquicio de la red para colar mensajes, fotos, consignas… para acercar al candidato y su “recado” al ciudadano. Y digo últimamente porque Mister president (Obama, CLARO) pionero en tantas cosas, ya utilizo la red y el voluntariado social con los óptimos resultados que ahora no toca analizar aquí; lo que quería enfatizar es como nuestros políticos comarcales se han embarcado en el proceloso mundo de los internautas, con un entusiasmo cuanto menos destacable.
Cierto es que algunos ya tenían sus “sitios” facebook o twitter o su blog, o cualquiera otra de estas herramientas en marcha, desde hace mucho tiempo, con carácter personal, y/o institucional, donde glosar lo divino y lo humano; Desde luego, nada que ver con la avalancha que estos días inunda los sufridos muros, perfiles, twist y demás “tablones de anuncios” cibernéticos, con un afán que roza casi el voyerismo político retratando, comentando y exponiendo todo, todo, todo…
El elenco de nuestro “notables en red” es tan largo, que sería prodigo utilizar estos renglones para hacer notar los nombres de quienes a través de una o más paginas tratan de acercarse a un público heterogéneo y dispar que puebla el ciberespacio, santa sanctorum democrático, ya que todo el que tenga un ordenador, un smartphone etc. puede opinar, criticar, jalear, y desde luego “sacar los pies del tiesto”. Y a fe, que así está funcionando, reproches, sentencias, alabanzas y lisonjas que se acercan más a los juegos florales que al debate serio, peloteos a diestro y siniestro o reprimendas insustanciales, sin enjundia, inundan la red. Y no quiero decir que no me parezca una herramienta útil, hasta valiosa, _los periodistas, ya llevamos años intentando hacernos un hueco en “lo digital”_ aunque, el verdadero alcance de este esfuerzo de acercamiento virtual, que a veces no va parejo con el real, el tangible a las personas y problemas, se verá quizás después de las elecciones.
Entre tanto, señores, pasen y vean, el mayor escaparate del mundo está en marcha, y a veces con la impunidad que da el anonimato puede depararnos muchas sorpresa, aunque insisto, tanto esto, como el valor real de este esfuerzo lo veremos el 23 de mayo.
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