Dormir las horas justas durante el confinamiento. EPDAUna
de las consecuencias del cambio de vida a que obliga el confinamiento
en casa, el teletrabajo, los niños sin colegio y las muchas horas dentro
de un espacio pequeño es que se duerme peor. Tal vez, en algunos casos
hasta más horas, pero peor. Y ello afecta a todos: adultos, personas
mayores y niños. El problema actual acentúa el que ya existía, ya que
según datos que maneja la empresa online líder en productos de salud y
belleza,
www.nutritienda.com antes de la declaración del estado de alerta casi un 60% de los españoles tenía problemas para dormir. Una cifra que
ha aumentado entre un 25 y un 30% en las últimas semanas.
No
dormir lo suficiente o hacerlo de forma incorrecta aumenta el grado de
ansiedad, altera los niveles de azúcar en sangre, empeora el sistema
inmunológico, puede provocar un aumento de peso y tener más riesgo de
enfermar, entre otras muchas consecuencias. Por el contrario, una buena
noche de sueño es tan importante como el ejercicio regular y una dieta
saludable.
En lo referente al ámbito laboral, la falta de
descanso también puede tener consecuencias en el desarrollo de la
creatividad, el criterio, la paciencia o el autocontrol. Las causas son
múltiples y las soluciones para ponerle remedio también. Los expertos de
Nutritienda.com explican algunas de las claves de por qué dormimos peor
estos días:
Cambio de ánimo El
aumento del estrés y la ansiedad que motiva el encierro y la inseguridad en el trabajo y la consiguiente bajada de ánimo
crean una inquietud que no favorece el sueño.
Falta de actividad y deporte Incluso
los no deportistas hacían algo de ejercicio antes de tener que
recluirse en casa: iban al trabajo, de tiendas, llevaban a los niños al
colegio o al parque, a la compra sin prisas, subían y bajaban escaleras,
incluso tenían que moverse para coger el coche o el transporte público.
Los modernos relojes de actividad solían registrar en un día normal más
de 5.000 pasos o el equivalente a unos 3 kilómetros. Todo eso ha
cambiado al quedarse en casa y
la actividad que realizábamos diariamente se ha reducido en más de un 70%, y esto implica que, lógicamente,
a menor cansancio, más dificultad para dormir. Algo que parece que se va a poder solucionar en alguna medida a partir del 2 de mayo.
Horarios alteradosCuando uno se queda en casa, se alteran los horarios.
No hay que madrugar tanto para llevar a los niños al colegio o para ir
al trabajo; puede comerse o cenar a cualquier hora, la ausencia de
traslados hace que se disponga de más tiempo libre y todo ello afecta al
ritmo interno del cuerpo, al cansancio o a la falta de él y, por
supuesto, al sueño.
Falta de luz solar La luz solar natural o la luz brillante durante el día ayuda a mantener saludable el ritmo circadiano, mejora la energía diurna así como la calidad y duración del sueño ya que
ayuda a producir y sintetizar la melatonina, hormona que regula el ciclo del sueño,
durante la noche. La falta de sol afecta al cerebro, al cuerpo y a las
hormonas. En general, se estima que los adultos que tienen dos horas de
exposición a la luz durante el día aumentan la cantidad de sueño en
otras tantas horas. Encerrados en casa esa ausencia conlleva dormir
peor.
Exceso de uso de pantallas Trabajar
desde casa, hacer los deberes con los niños en la Tablet, tener más
tiempo libre para ver la tele, abusar del ordenador en el tiempo de
ocio, usar en exceso el móvil, saturación de mensajes y vídeos por
Whatsapp, redes sociales... hace que, el
recibir tanta luz azul durante el día y, sobre todo, por la noche provoque el efecto contrario a la luz solar, se
inhibe la secreción de melatonina
y su ausencia inclina al insomnio. Esto es especialmente importante en
los niños y adolescentes, mientras más tiempo pasen frente a un
dispositivo electrónico, especialmente en la noche, mayor será el
retraso en la liberación de melatonina, lo que hace que tarden en dormir
y tengan dificultad para permanecer dormidos. Con el tiempo, la falta
de sueño puede provocar incluso síntomas de depresión. Existen
aplicaciones para móviles y ordenadores que reducen esa luz azul y en
todo caso es aconsejable no utilizar estos elementos al menos dos horas
antes de acostarse.
Exceso de cafeína y teínaLa
comodidad de tener la cocina al lado de nuestro lugar de teletrabajo y
la cierta necesidad de hacer una pausa puede llevar a un consumo
excesivo de cafeína y de teína, que, por otra parte, tiene efectos
positivos en su justo término, una dosis adecuada puede mejorar el
enfoque, la energía y el rendimiento, pero
si se consume entre 6 y 8 horas antes de dormir, que es el tiempo que permanece en la sangre,
estimula el sistema nervioso y puede evitar que el cuerpo se relaje naturalmente por la noche y empeorar la calidad del sueño.
La tentación de la siesta Siempre se ha dicho que
las siestas cortas son beneficiosas; si bien un pequeño descanso de entre 20 y 30 minutos puede mejorar la función cerebral durante el resto del día,
las siestas más largas pueden dañar la salud y la calidad del sueño,
y, ahora que estamos todo el día en casa, sin horarios marcados, son
una tentación. Dormir durante el día puede confundir el reloj interno,
lo que significa que se puede tener dificultades para dormir por la
noche. Aunque, algunos estudios demuestran que aquellas personas que
están acostumbrados a hacer siestas regulares durante el día no
experimentan una mala calidad del sueño o un sueño interrumpido por la
noche.
Para conseguir un mejor sueño en adultos y niños, está
claro que hay que evitar lo mencionado anteriormente, pero, además, hay
algunas cosas que, según los expertos de
Nutritienda.com pueden ayudar. Estas son las principales:
1. Dormir las horas justasAunque hay personas que con cinco horas de sueño parecen tener suficiente y otras que estiman que necesitan diez, se estima que
un adulto debe dormir entre siete y ocho, incluyendo el tiempo de siesta,
si lo hay. Los niños un par de horas más. Pero más importante que el
número de horas es el hábito de irse a dormir siempre a la misma hora y
despertar también a la misma hora, incluso en los fines de semana.
La rutina ayuda a regular los ritmos internos de nuestro cuerpo. Los patrones de sueño irregulares pueden alterar el ritmo circadiano y los niveles de melatonina.
2. Hacer ejercicio... pero durante el día. El
ejercicio es una de las mejores formas respaldadas por la ciencia para
mejorar el sueño y la salud y resulta especialmente importante cuando se
está recluido en casa.
La realización de ejercicio diario reduce en
los adultos a la mitad la cantidad de tiempo necesario para conciliar el
sueño y proporciona más de media hora más de sueño por la noche.
Aunque el ejercicio diario es clave para una buena noche de sueño,
realizarlo demasiado tarde puede causar problemas para dormir, debido al
efecto estimulante del ejercicio, que aumenta el estado de alerta y las
hormonas como la epinefrina y la adrenalina. Ahora que parece que los
adultos podrán salir a pasear o a hacer ejercicio individual a partir
del 2 de mayo durante una hora al día, es un buen momento para empezar,
al menos, a ir dando pequeños paseos.
3. La importancia de la habitaciónSi se trabaja desde casa, los expertos aconsejan especialmente que no se haga en la misma habitación en la que se duerme.
Es importante que el dormitorio sea el lugar de descanso y no de llevar
a cabo otras tareas. En el caso que no se disponga de otro lugar en el
que trabajar, al menos, que no se haga en la cama, sino en una mesa.
Esto ayuda a que el cuerpo asocie la cama con dormir y no con trabajar,
ver la tele o utilizar el móvil. El ambiente del dormitorio y su
configuración, como la temperatura, el ruido, las luces externas y la
disposición de los muebles son factores clave para dormir bien por la
noche. Hay que
intentar minimizar el ruido externo, la luz y las
luces artificiales de dispositivos como los despertadores, la
televisión, los móviles... Hay que asegurarse de que la habitación
sea un lugar tranquilo, relajante, limpio y agradable. También es
importante tener la temperatura adecuada, la temperatura del dormitorio
puede llegar a afectar a la calidad del sueño incluso más que el ruido
externo.
Alrededor de 18 a 20° parece ser una temperatura cómoda para la mayoría de las personas, aunque depende de sus preferencias y hábitos.
4. Colchón y almohada cómodas.
Un colchón adecuado puede reducir el dolor de espalda y de hombros en un 60% y mejorar la calidad del sueño en más del 50%. Para elegir el mejor colchón hay que tener en cuenta su:
firmeza,
nuestra espalda debe debe recibir el apoyo suficiente y las vértebras
mantenerse alineadas; por cierto, cuanto mayor sea nuestro peso mayor
firmeza necesitaremos.
Elasticidad, sobre todo en las partes más pesadas de nuestro cuerpo. Y por último,
tamaño, ya que un buen colchón tiene que ser
entre 10 y 20 centímetros más largo que nuestra estatura y, al menos, de
15 cm de grosor.
En cuanto a las
almohadas, no utilizar la adecuada puede provocar dolores cervicales, su elección depende de nuestra costumbre a la hora de dormir, y deberemos comprarla en base a eso, es decir, si uno
duerme boca abajo, ésta, no debe tener más de
10 centímetros de grosor, si se hace
boca arriba, debe de ser de unos
12 cm, si nos
apoyamos en uno de nuestros hombros, algo más gruesa,
15 cm sería lo adecuado. Por último, hay quien duerme
cambiando de posición muchas veces durante la noche, para ellos, lo mejor es elegir
una almohada que sea muy flexible.
5. La importancia de hacer la cama cada díaEl
confinamiento en casa puede impulsar a algunos a dejar la cama
deshecha, sin saber que el arreglarla puede ayudar a elevar el ánimo.
Las normas son bastante evidentes:
Ventilar cada día la cama durante al menos media hora, aireando las sábanas y las mantas o edredones que con este gesto ganan frescura y volumen;
usar sábanas de calidad, preferentemente de algodón;
estirar bien las sábanas, mejor sin remeter los laterales; la
elección de la almohada
como se ha visto, es fundamental; finalmente, no es mala idea guardar
las sábanas en el armario con una pastilla de jabón o una bolsita con
hierbas, la lavanda o la citronela favorecen la relajación, la canela es
excelente para estimular el ánimo y generar pensamientos positivos.
6. Rutinas previas al sueño Es importante, además de mantener los horarios, ejercer ciertas rutinas antes de irse a la cama:
lavarse los dientes, apagar la tele, leer un rato, no fumar ni beber excitantes...
7. Baño o ducha relajante Un
baño tibio,
una ducha o un baño de pies unos 90 minutos antes de acostarse pueden ayudar a relajarse y mejorar la calidad del sueño, especialmente en los adultos mayores.
8. Huir de las copiosas cenasLas cenas abundantes y tardías contribuyen a dormir peor. Hay que hacer cenas ligeras y no tomar azúcar en exceso.
9. Suplementos que ayudan a dormir. Existen varios suplementos, como
la lavanda y el magnesio, el aminoácido glicina o la raíz de valeriana que pueden ayudar a conciliar el sueño y mejorar su calidad. Otro buen recurso para conseguir un sueño reparador es
aumentar la ingesta de melatonina, una hormona sintetizada por nuestro organismo que interviene en la regulación del ciclo del sueño. Puedes ingerirla
a través de suplementos dietéticos, pero también existen algunos alimentos que pueden estimular su síntesis como aquellos ricos en triptófano:
almendras, pescado, huevos, trigo, el arroz, leche, patatas, habas, queso.
10. Beber lo menos posible y evitar el alcohol Nocturia
es el término médico para definir la necesidad de orinar en exceso
durante la noche, lo que afecta a la calidad del sueño y a nuestra
energía durante el día.
Beber grandes cantidades de líquidos antes de acostarse puede provocar síntomas similares a la nocturia,
aunque algunas personas son más sensibles que otras. A pesar de que
estar bien hidratados es vital para la salud, es aconsejable
reducir la ingesta de líquidos al final del día y aún más de sustancias diuréticas o drenantes como el diente de león.
El alcohol por la noche causa o aumenta los síntomas de la apnea del sueño,
los ronquidos y los patrones de sueño interrumpidos.
También altera la producción nocturna de melatonina, que como hemos
visto desempeña un papel clave en el ritmo circadiano del cuerpo.
Importancia de la melatonina
Como se ha mencionado,
la melatonina ayuda a regular el reloj biológico y el sueño
y hacerlo más placentero. Esta hormona que segrega de forma natural el
cuerpo y se produce a partir del aminoácido esencial triptófano, tiene
otras muchas ventajas:
compensa la falta de vitamina D por carencia de sol,
estimula la secreción de la hormona del crecimiento, parece intervenir
regulando el apetito y
actúa como un potente antioxidante combatiendo los radicales libres. Pero
lo más importante es que mejora el sistema inmunológico ayudando a inhibir algunas infecciones, pues aumenta nuestras defensas naturales. Ahora además se
destaca su importancia en la lucha contra el coronavirus. La melatonina no ataca directamente al virus, sino que favorece los mecanismos de la defensa del cuerpo humano.
Aunque
es aconsejable consultar al médico, de manera online o por teléfono, la
melatonina se puede adquirir en la mayoría de los casos sin receta y
debe tomarse en las dosis indicadas por cada fabricante en el envase
antes de ir a dormir, pero también puede estimularse su desarrollo con
ciertos alimentos ricos en triptófano, como
frutas (manzanas, cerezas, fresas, granadas y plátanos...),
cereales (arroz, sobre todo integral, avena, cebada y maíz dulce),
frutos secos (principalmente nueces) y
vegetales (tomates y cebollas). La raíz del
jengibre también
es rica en melatonina.
Noelia Suarez, directora de comunicación de Nutritienda.com, ha dicho: Aunque
es comprensible que a muchas personas les esté costando dormir debido a
la preocupación que sienten por la situación que estamos todos pasando,
hay otros factores que alteran nuestro sueño que sí que podemos
controlar y modificar. ¡Un buen descanso es fundamental para nuestro día
a día! Por ello desde Nutritienda.com animamos a seguir estos consejos
para poder dormir bien y descansar mejor, ya que, descansados se ve la
vida de otra manera.
Comparte la noticia
Categorías de la noticia