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Noes la primera vez que me asomo a estas páginas para hablar decuentos. Y no sé si será porque soy una cuentista o porque tengomucho cuento, o tal vez porque estoy harta de que nos cuentencuentos, que me apeteció hablar de ello otra vez.
Llevamostanto tiempo escuchando los cuentos infantiles, y sus remakes deDisney, que prácticamente no los cuestionamos.
Pero,como se aproxima el día de la huelga feminista, hoy decidí poner alas protagonistas de los cuentos de toda la vida en modoreivindicativo y cuestionar su modo de vida.
Lasprimeras en unirse, sin duda alguna, van a ser Blancanieves y laRatita Presumida. Faltaría más, con lo que les toca trabajar cadadía. La una, venga a limpiar, lavar y cocinar para siete enanitosque se van a la mina cantando al trabajar. Y la otra, todo el díadale que dale a su escobita y teniendo que estar, además, divina dela muerte cada vez que le pregunta alguien si se quiere casar conella. Pues ea, escobas fuera. Que se vayan a comar a un MC Donals yse limpien sus cositas si quieren que reluzcan. Se acabó la miseria.Veremos a ver si vuelven tan contentos de la mina o de donde quieraque vayan.
Encuanto se ha enterado, Cenicienta se une, que por algo es la cima dela sobreexplotación. Que se zurzan las medias las hermanastras, yque cocine la madrastra. Acabáramos. Que ella se va de marcha con elHada Madrina, que también está un poco harta de obrar prodigiospara que se aproveche un príncipe desocupado. Y ya puede correr, quea las 12 no va a tener detrás de quien.
Otrade las que se une enseguida es Mamá Osa. Que está harta de cuidarde Papá Oso y del Osito, y de tenerles sus tazones preparados cadadía. Así que, cuando llegue Ricitos de Oro, en vez de tantomelindre, la agarrará de los tirabuzones y se marcharán juntas depaseo.
Igual,por allá por los bosques de los cuentos, se encuentran a Gretel,cansada de cocinar y fregar para la bruja y de tenerle que sacar lascastañas del fuego a su hermano tontorrón. Ella también se marchade paseo. O mejor, los manda a paseo.
Ycomo no hay bosque que se precie sin Caperucita y el lobo, hasta ellatambién llegaron los ecos de la revuelta, así que le ha dicho a sumadre que se ponga la caperuza su hermano el mayor, y que sea élquien lleve la cestita de las narices, que ya la tiene harta. Yarecogerá ella a su abuelita y hablarán de otrras cosas másinteresantes que el tamaño de su nariz, sus orejas o su boca.
Porsupuesto, no se pueden olvidar de la mamá de los siete cabritillos,todo el día agobiada cuidándolos mientras el padre anda por ahízascandileando. Que se quede él a cuidarlos y no tendrán que estarpreguntando al pesado del lobo cuando llame a la puerta.
Asíque ya saben. Si conocen a alguna protagonista de los cuentos, hagancorrer la voz. Me llegan rumores de que la bailarina ha dejadoplantado al soldadito de plomo, y que la Sirenita anda buscando a suscompañeras como pez fuera del agua. Y seguro que son más. ¿Lasacompañamos?
SUSANAGISBERT
(TWITTER@gisb_sus)