Familia monoparental / EPDALa precariedad laboral y el aumento del coste de vida están llevando al límite a muchas familias monoparentales en la Comunitat Valenciana. Según datos del informe de Monoparentalidad y Empleo de la Fundación Adecco, un 55% de estos hogares reconoce tener dificultades con los costes de comedor, transporte, material escolar o actividades extraescolares. La organización alerta de que esta situación, agravada por la inestabilidad laboral, genera complicaciones en el 95% de las madres en solitario para llegar a fin de mes y, además, aumenta el riesgo de perpetuar la pobreza de una generación a otra.
En España, las mujeres constituyen el grupo mayoritario dentro de la monoparentalidad. De los casi 1,9 millones de hogares de este tipo registrados más de 1,5 millones están encabezados por una madre, lo que equivale al 81% del total. En la Comunitat Valenciana, la proporción es muy similar, ya que se contabilizan 202.100 familias monoparentales, de las cuales el 82% dependen exclusivamente del esfuerzo de una mujer.
Esta realidad sitúa a las madres en solitario como uno de los colectivos con mayor riesgo de exclusión social, el cual se incrementa si estas mujeres además son extranjeras.
Casi la mitad de las mujeres encuestadas declara haber experimentado discriminación en procesos de selección cuando expone su condición de madre en solitario, porcentaje que se incrementa hasta el 55% en el caso de las mujeres de nacionalidad extranjera. El 72,8% de madres se ha visto obligada a rechazar un empleo por no poderlo conciliar con la crianza de sus hijos. Los horarios incompatibles, el elevado coste de los cuidados o la falta de apoyo familiar son los principales obstáculos para acceder a un trabajo estable.
Esta presión económica lleva a muchas madres a aceptar trabajos por debajo de su cualificación o incluso en la economía sumergida. El 84% estaría dispuesta a ocupar empleos de menor nivel y el 45% aceptaría un trabajo irregular ante la urgencia de obtener ingresos. Según la Fundación Adecco, esta precariedad impide la autonomía económica y favorece que la pobreza se herede entre generaciones.
Pese a las dificultades, la mayoría de las madres en solitario mantiene la esperanza de mejorar su situación laboral. El 68% confía en encontrar empleo en los próximos dos años y más de la mitad cree que podrá compatibilizarlo con la crianza. Todas ellas destacan por su resiliencia y su voluntad de formarse para transformar la vulnerabilidad en inclusión.
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