Mujeres del agua./EPDACada mañana en cualquier hogar comienza con el sonido del agua fluyendo por los grifos, duchas y lavadoras de millones de hogares. Detrás de ese flujo constante hay un sistema que nunca se detiene y, en el que cada vez más, son las mujeres las que lo mantienen en marcha. En una especie de círculo virtuoso en clave femenina que va cubriendo espacios en un sector tradicionalmente vinculado a los hombres. Juntos hacen posible que el agua siga fluyendo en condiciones de calidad y eficiencia para todos.
En los últimos años, más de 500 mujeres se han incorporado a la plantilla de Global Omnium, reforzando su presencia en todos los niveles de la empresa y consolidando un liderazgo que acerca distancias. Un protagonismo que además este año 2026 la ONU quiere poner en el foco del agua: la igualdad de género en los servicios hídricos, subrayando que la participación de las mujeres fortalece la eficiencia, la sostenibilidad y la resiliencia de los sistemas de agua. En la práctica en Global Omnium, esa visión se traduce en decisiones rápidas, coordinación constante y vigilancia de cada rincón de la red.
El agua es un recurso estratégico que fluye por ciudades y pueblos en constante movimiento. Cada válvula abierta, cada presión ajustada y cada intervención en las tuberías asegura que miles de hogares reciban agua limpia a tiempo. También que la agua que hemos usado, la que se ha de depurar y tratar para devolverla al ciclo natural, lo haga en las condiciones que toca. El ciclo integral del agua -la red de potables pero también y en especial todo lo vinculado a la depuración de aguas- no es solo cuestión de infraestructuras: es un sistema vivo que refleja la actividad de la ciudad en cada rincón.
El día a día con ejemplos concretos
Ese pulso constante es lo que Ángela Alcaide mantiene de cerca desde el corazón del centro de control de la Sectorización y Red de Baja Presión. Cada pico de consumo, cada ajuste de presión y cada señal de la red se convierte en una acción precisa: redistribuir el flujo, mantener el equilibrio en los barrios y asegurar que el agua llegue a todos los hogares. Sus ojos no solo leen datos: leen la ciudad, anticipando la actividad en plazas, parques y calles, y garantizando que el suministro se mantenga estable durante todo el día.
En paralelo, María Ángeles de Pedro, al frente del área de C.I.C.L.O.S, moviliza a los equipos de reparación ante cualquier incidencia, mientras Patricia Urban, desde Regulación y Control de Red, supervisa las tuberías de mayor calibre, asegurando que un problema en un tramo no afecte a toda la ciudad. Sobre el terreno, Yolanda Pérez revisa las tuberías arteriales que transportan miles de litros, y en el Centro de Control de Operaciones, María Isabel Gil recibe los avisos de averías y coordina su resolución, como si cada movimiento de la red fuera un tablero de ajedrez que requiere precisión.
Todo este trabajo se complementa con la tecnología que hace posible que la ciudad funcione sin interrupciones. Sensores, sistemas de telecontrol y el gemelo digital de la red permiten anticipar problemas, optimizar el flujo y actuar antes de que los ciudadanos perciban cualquier alteración. Cada acción del equipo y cada ajuste tecnológico pasan desapercibidos, pero juntos garantizan que la ciudad siga abastecida y protegida.
Durante las Fallas, la Nochevieja o las grandes ocasiones deportivas, culturales o sociales exigen que la red se adapte en tiempo real a esos cambios para que todo sea posible. Los sistemas detectan variaciones de presión y consumo, ajustan caudales y garantizan que cada hogar reciba agua, mientras los equipos en el terreno limpian tuberías, desatascan imbornales y vigilan que todo funcione con normalidad.
Cada litro de agua que llega a los hogares refleja una combinación de experiencia, coordinación y tecnología, pero también de liderazgo femenino. Las mujeres de Global Omnium aseguran que la ciudad cuente con un suministro estable, eficiente y resiliente, y demuestran que la igualdad de género y la gestión del agua pueden ir de la mano, tal como destaca la ONU en sus prioridades globales para 2026.
Bajo la superficie, en los centros de control y en las calles, la red sigue viva. Cada acción, cada intervención y cada ajuste es parte de un engranaje silencioso que mantiene a València abastecida. Lo invisible se convierte en esencial, y el liderazgo femenino asegura que la ciudad nunca se quede sin agua.
Mujeres del agua./EPDA
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