Añadir El Periódico de Aquí como fuente preferida de Google de forma gratuita.
La forma de hacerpolítica con filosofías iluminadas que menosprecian el sentido común y notienen los pies en el suelo suele provocar el sinsentido de crear problemasdonde no los había y de impedir las soluciones necesarias. El último ejemplo loestamos viendo con el control del lobo o, mejor dicho, con el descontrol de lagestión de toda la fauna salvaje que multiplica a niveles insostenibles losdaños a las explotaciones agropecuarias e, incluso, pone en riesgo laintegridad física de las personas.
Laindignación de todo el sector agrario en este asunto subió un nivel más alconocer la decisión tomada por la Comisión Estatal para el Patrimonio Natural yla Biodiversidad de incluir al lobo enel Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lespre),lo que implicaría, en caso de confirmarlo el Gobierno, prohibir la caza de estedepredador que en el último año ha incrementado hasta 15.000 los ataques avacas, ovejas, cabras o caballos. El desarrollo de la votación auspiciada porla ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, fue muy cuestionada, tuvoque ser repetida, contó con los votos en contra de las comunidades autónomasdonde el lobo tiene su principal implantación y, por tanto, carece de lanecesaria legitimidad para salir adelante.
Además dedespreciar el consenso de las partes afectadas, tanto de las administraciones regionalescomo del propio sector ganadero, víctima de los ataques, la orden elaborada porTransición Ecológica se basa en un censo de población del lobo del periodo2012-2014 que no refleja ni por asomo la situación actual. Sin duda, sería máslógico conocer primero este censo actualizado, que ahora está en fase deelaboración, porque según los datos que manejamos las organizaciones agrarias,el lobo, lejos de estar en peligro de extinción, se encuentra en una etapa deexpansión, creciendo significativamente tanto en número de animales y manadascada año como en superficie geográfica.
Este martesnuestra organización nacional ASAJA va a acudir a una reunión con el secretariode estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, con una petición innegociable: laretirada inmediata de la orden ministerial que deja al lobo fuera de lasespecies cinegéticas. A partir de ahí, las organizaciones agrarias mostramosnuestra total disposición para trabajar con el ministerio en medidas quepermitan la coexistencia de la actividad ganadera y la fauna salvaje.
Estamosconvencidos de que la única forma de solucionar este disparate normativo es queel Gobierno retire la polémica orden y que elabore un Plan de Actuación Globalsobre el Lobo que incluya un diagnóstico real y certero de la situación tantode este animal como de la ganadería; medidas de gestión y control de laespecie; medidas de prevención de los ataques y un programa de indemnizacionespara los ganaderos que, en ningún caso, deben sufragarse ni con las ayudas dela PAC ni con los seguros agrarios suscritos.
Para los agricultoresy ganaderos valencianos el ejemplo del lobo es un precedente peligroso que contribuyea dificultar, más aún, la puesta en marcha de este tipo de actuaciones encaminadas a buscar un equilibriopoblacional de los animales silvestres y a compatibilizar su protección con ladel propio sector, que estaría incluso más amenazado. Los expertos vaticinanque, si la clase política sigue empeñada en legislar a espaldas de susadministrados, es cuestión de tiempo, de pocos años, que el lobo acabe llegandoa la Comunitat Valenciana.
Lasuperpoblación de jabalíes, cabras montesas, conejos y buitres, entre otrasespecies silvestres, ocasionó en 2020 unas pérdidas superiores a los 30millones de euros en el sector agrario valenciano, un 20% más respecto al año anterior,debido a la inacción de las administraciones por presiones ideológicas y a lasrestricciones de la caza impuestas a propósito de la pandemia. No solo hablamosde daños a los cultivos y del riesgo de propagación de enfermedades al ganado,el problema no lo es únicamente del campo sino que también va a acabar saliendomuy caro al resto de la sociedad valenciana. Los accidentes de tráfico dondeestos animales están involucrados se han multiplicado por siete en la últimadécada. Los destrozos en las urbanizaciones y núcleos urbanos son cada vez máscuantiosos. Se han dado los primeros casos de ataques a personas: si conjabalíes ya es preocupante, más lo sería con las manadas de lobos campando asus anchas por nuestro territorio. Para empezar a actuar con ‘trellat’,¿esperamos a que hayan muertos por la acción de la fauna salvaje?