De izquierda a derecha, los candidatos previsibles, aunque no formalizados, a la presidencia de la Generalitat Valenciana en 2027: Juanfran Pérez Llorca (PP), Diana Morant (PSPV-PSOE), Joan Baldoví (Compromís) y Llanos Massó (Vox). / EPDAUnas vallas publicitarias aparecían esta semana en Castellón de la Plana con la imagen del president de la Generalitat. Junto a él, un mensaje: “Juanfran President”. Lo es. Es el jefe del Consell, pero la lectura tras esos soportes va bastante más allá. El dirigente se proyecta como un aspirante a repetir. Con congresos de partidos pendientes y a falta de un año para el inicio formal del ciclo electoral, la Comunitat Valenciana ha entrado en una dinámica en la que los gestos y los movimientos de poder interno empiezan a anticipar una campaña que todavía no ha sido convocada, pero que ya se percibe en la calle y en los despachos.
Si se cumplen los plazos ordinarios, justo dentro de un año se disolverán Les Corts Valencianes y se convocarán elecciones autonómicas. La fiesta democrática será en mayo de 2027, probablemente el día 23, coincidiendo con las municipales. Aunque de fiesta nada para los partidos: el escenario no ofrece un liderazgo claro ni una mayoría previsible. La sensación, compartida en todos los partidos, es que el ciclo abierto en 2023 ha mutado varias veces hasta llegar a un punto de equilibrio inestable, donde nadie domina con claridad y todos calculan en clave electoral incluso las decisiones de gobierno. Hay encuestas que han dado un empate a cuatro entre el PP, el PSPV, Compromís y Vox. Ese es el nivel de incertidumbre.
Del año de oro del PP a la dana, pasando por una jugarreta de Vox que "vino de arriba"
El punto de partida de esta legislatura fue la victoria del PP de Carlos Mazón en 2023 y la rápida configuración de un gobierno de coalición con Vox. Aquel acuerdo, cerrado en apenas unos días, algo que no sentó muy bien en Génova, situó a Carlos Flores Juberías como figura relevante en las negociaciones. Tras el escándalo por la violencia machista, fue finalmente Vicente Barrera quien entró en el Consell como vicepresidente. Vox, además, consiguió un hito institucional relevante al hacerse con la presidencia de Les Corts con Llanos Massó. En aquellos primeros meses, entre 2023 y el verano de 2024, el Consell de Mazón vivió una etapa de impulso político y de cumplir promesas electorales. Entre las medidas estrella, la fulminación del impuesto de sucesiones.
Aquella época dorada se quebró en dos tiempos. El primero llegó con la decisión de Santiago Abascal de retirar a Vox de los gobiernos autonómicos de coalición con el PP. En la Comunitat Valenciana se tradujo en la salida de sus consellers y en la transformación del ejecutivo en un gobierno en minoría, aunque con apoyo externo puntual de Vox. El segundo, mucho más determinante, fue la dana del 29 de octubre de 2024, que dejó un impacto humano y político de gran magnitud y que lo alteró de forma profunda todo. A partir de ese momento se sucedieron meses de tensión institucional, críticas a la gestión, manifestaciones en la calle y un desgaste progresivo de la figura de Carlos Mazón.
En ese contexto, el PP, que hasta entonces mantenía una posición relativamente cómoda en las encuestas, comenzó a perder impulso. Vox, por el contrario, inició una tendencia ascendente que le ha permitido situarse en algunas proyecciones como primera fuerza en intención de voto o, en todo caso, como actor decisivo en la formación de mayorías. En el ala izquierda, el PSPV, con Diana Morant como líder desde la salida de Ximo Puig, no ha experimentado el crecimiento notable que se esperaba pese a la gestión de la crisis por parte del PP. Compromís ha registrado una mejora moderada, con Joan Baldoví como referencia, aunque sin alcanzar tampoco un salto cualitativo.
Una 'guerra' entre bloques sin claro ganador
La crisis política derivada de la dana acabó precipitando la salida de Carlos Mazón, que optó por dimitir sin convocar elecciones. Nada aseguraba que de hacerlo ganase el PP. Su relevo fue Juanfran Pérez Llorca, una decisión que no estaba entre las primeras opciones de la dirección nacional del PP, donde se contemplaba con más interés el perfil de María José Catalá, aunque esta última siempre vio en Valencia su clímax político. La gestión de Pérez Llorca ha sorprendido a muchos. Las aguas tensas se han medio calmado y la normalidad institucional se ha recuperado.
Desde su toma de posesión, Pérez Llorca ha tratado de proyectar una imagen de continuidad en la gestión pero también de distanciamiento respecto a la etapa anterior. Ha mantenido reuniones institucionales con el Gobierno central, ha reforzado su presencia en las zonas afectadas por la dana y ha intentado recomponer el equilibrio interno.
Mientras tanto, el PSPV de Diana Morant afronta el mismo horizonte con el reto de consolidar una alternativa clara al actual Consell, pero partiendo de una posición que no es menor en el tablero autonómico. Los socialistas valencianos mantienen una base electoral sólida y, de hecho, en las elecciones de 2023 lograron incluso mejorar su representación en Les Corts respecto a la convocatoria anterior, aunque la mayoría de la izquierda se vio lastrada por la desaparición de Podemos del hemiciclo al no alcanzar el umbral del 5% de los votos.
Compromís, por su parte, ha encontrado en el retorno político de Mónica Oltra como candidata en la Valencia un elemento de fuerte impacto en el tablero. Y es que
la leyenda dice que no se puede ganar la Generalitat Valenciana sin ganar el 'cap i casal'. Su figura reordena el espacio progresista en el ámbito municipal y autonómico, donde
la capital se ha convertido en el principal campo de batalla político. La candidatura de Oltra, sumada a la de María José Catalá como alcaldesa y aspirante del PP, la de Pilar Bernabé por el PSPV y la previsión de una candidatura fuerte de Vox —con Vicente Barrera como nombre recurrente en las quinielas— configura un escenario de alta densidad política en la ciudad de Valencia, donde se concentra una parte decisiva del resultado autonómico.
Vox, por último, mantiene abierta su definición de candidatura, en línea con su estrategia nacional, donde la marca y el liderazgo de Santiago Abascal pesan más que los nombres autonómicos. En la Comunitat Valenciana, las opciones de Llanos Massó, Vicente Barrera o José Luis Aguirre circulan en el debate interno, pero sin una decisión cerrada. Barrera se postula para la alcaldía de Valencia, pero nada está asegurado. Lo que parece claro es que la formación obtendrá mejores resultados que nunca.
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