Fotograma de El Último Vikingo. / EPDAEl cineasta danés Anders Thomas Jensen, realizador de las notables Jinetes de la justicia y La tierra prometida (The Bastard), firma esta magnífica película. El elaborado guion, que él mismo ha escrito, evidencia la dedicación volcada en construir una historia original, donde conviven distintos géneros sin asperezas. El thriller, el drama, la comedia negra y la acción violenta se integran de manera calculada en un relato que sorprende constantemente. Cuenta con unas impecables interpretaciones de todo el elenco, conformado por habituales colaboradores del director.
Después de quince años en prisión, Anker regresa a casa. Fue condenado por un robo a mano armada que acabó mal. No obstante, antes de ser capturado, le confió el botín a su hermano Manfred, quien se ha olvidado del lugar en el que lo enterró. El trastorno disociativo que sufre desde niño le nubla la mente. Ahora, se cree que es el cantante John Lennon. Juntos viajarán a la antigua mansión familiar, en medio de la naturaleza, para buscar el dinero. La estancia les devolverá recuerdos de tiempos pasados.
En pocos minutos describe a los dos protagonistas, que son polos opuestos y, partiendo de esa circunstancia, encadena unos gags divertidos. Conforme se desarrolla, la relación fraternal adquiere solidez y recorre varias fases, deparando incluso momentos altamente conmovedores. Mediante breves flashbacks, se remonta a su dura infancia, y recupera episodios tremebundos. Con este recurso va destapando los secretos que arrojan luz sobre el punto en el cual se encuentran.
El humor que aplica no choca con la denuncia contra la marginación social de quienes sufren enfermedades mentales, especialmente frecuente en el ámbito escolar, como señala el filme.
Al incorporar a nuevos personajes gana en interés. Los secundarios, que juegan diferentes papeles, adquieren un peso decisivo. Elevan, según cada caso, la comicidad, la tensión y el suspense.
El cóctel explosivo que ha ido preparando estalla en el brillante y contundente tramo final, redondeado por un simpático epílogo.
Mads Mikkelsen (Casino Royale, La caza, Otra ronda) está soberbio. Cambia radicalmente de registros y borda su exigente papel. Le acompaña Nikolaj Lie Kaas (Los casos del Departamento Q), que asume el rol de tipo duro, próximo a algunos trabajos suyos anteriores. El resto del reparto se muestra a la altura. Merecen menciones singulares la actriz Sofie Gråbøl (El vigilante nocturno) y el convincente Lars Brygmann.
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