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Escribela afamada escritora Elvira Lindo en su homilía dominical de El País, viniendoa decir que la tauromaquia, está en peligro de extinción; aserto nuncanovedoso, ya que junto con la radio, el teatro, e incluso las vocacionesreligiosas, hay asuntos que siempre andan en la cuerda floja.
Cuandolo cierto es que quizás sean los cines, entendido como salas de proyección, elprimero que tal vez nos abandonen, o quede reducido a filmoteca o escuálidassalas, cuales reservas Sioux, para voyeurs y estudiosos recalcitrantes adictosa las palomitas. No hay más que ver esas desangeladas salas de los multicinesque no recuperan ni a tiros el pulso de antes de la pandemia.
Porcontra el teatro, la radio o los toros, así como los llenazos de los estadiosde fútbol, revelan que la clientela -y pese a la crisis eterna y la muertesiempre anunciada que predican de algunos de estos sectores - hoy sin embargose inclina masiva, ansiosa y entusiasta por darles brío.
Otrode los temas que aborda la popular escritora, es el de la censura, pretendiendoachacárseala alegremente al partido de Abascal; cuando sabido es que en la"cultura" española, sí alguien ha ejercido la censura y la muertecivil del disidente, e incluso la física del mismo, y en los últimos decenios,han sido casi siempre, o bien partidos de izquierdas, o bien nacionalistasregionales.
Basterecordar cómo tuvieron que escapar de la paradisíaca Catalunya Pujolista,primeros espadas de nuestra cultura, como Albert Boadella o José Maria Sanz,Loquillo: quizás nuestro más relevante dramaturgo, y nuestro actual rey delrock patrio, tal y como ellos mismos relatan a todo aquel quequierabescucharles. Sabido es también, como autores de best sellers mundiales,como Carlos Ruiz Zafón, han sido marginados por las huestes nazis delPrincipado, en Ferias Literarias Internacionales, por el puto y tan desafiantedetalle de escribir en la lengua de Cervantes.
Peropara censura, lo que se dice censura, la prohibición implementada por losracistas seguidores del Dr. Robert, de que los niños de las cuatro provinciascatalanas no puedan estudiar en la lengua de doña Emilia Pardo Bazan. O deMaria Zambrano. Y hoy otros seiscientos millones de hispanohablantes más.Vamos, que no puedan ni siquiera escolarizarse en un ridículo 25% en estalengua...Por tanto proscrita. O diríamos mejor, doña Elvira: censurada...O talvez cancelada...?
Nohace falta que le recuerde que estos indiscutibles y magnos ataques a nuestracultura con mayúsculas, si bien los han protagonizado, los nacionalistas deizquierdas y de derechas del Principado, han contado siempre con el entusiastaaplauso del partido socialista. O con el agradecido silencio de un PPnecesitado de sus votos.
Ypara terminar, y dada su honda preocupación por la censura, que según ustedestá por venir, por el antidemocratico y tan errado voto de los españoles,piense por un momento en Javier de Ybarra, José Maria Portell o Jose Luis Lópezde la Calle, algunos de los más de 800 asesinados por ETA, en plena democracia,por esta banda tan de izquierdas; los cuales tres citados, eran periodistas,según nos cuenta Kepa Aulestia, en su imprescindible "ETA contra la prensa: quesignificó resistir".
Puesusted doña Elvira no ignora que Otegui ha sido incorporado por el partido socialistaa la dirección del Estado. Según asegura Pablo Iglesias. Lo que a usted nuncale ha causado ni la más mínima inquietud, ni preocupación alguna. Por supuesto.Ya que le es absolutamente indiferente, que los hoy socios de Sánchez, hayanintentado censurar con reiteradas amenazas de muerte, e incluso intentos deasesinato, a Fernando Savater, a Iñaki Arteta o a Jon Juaristi. Por citar solootros
Tresintelectuales relevantes, de entre los 200.000 vascos, censurados o canceladosen su propia tierra, que según se estima, han tenido que abandonar tan hermosolugar. En los últimos lustros.
Esosí, para usted los toros son de una crueldad insufrible. Elemental querida, ylleva usted toda la razón: es lo primero que te enseña El Cossío.