El alumnado se somete a las pruebas de acceso a la universidad en una imagen de archivo. / EFEEmpieza la cuenta atrás. Falta poco más de un mes para las pruebas de acceso a la universidad y en la
Comunitat Valenciana este año lo hace con un escenario especialmente sensible en los centros educativos. Más de
24.000 estudiantes de segundo de Bachillerato se preparan para unas pruebas que están fijadas para los días
2, 3 y 4 de junio.
El conflicto llega tras meses de negociación fallida entre la Conselleria de Educación y los representantes del profesorado, que reclaman mejoras salariales, reducción de ratios y más recursos para los centros. Según los sindicatos, la falta de avances concretos ha llevado a la convocatoria del paro en plena recta final del curso.
La huelga, en el momento más delicado del curso
El calendario no ayuda. La huelga está prevista en una fase clave del año académico: las evaluaciones finales, el cierre de las calificaciones de Bachillerato y la preparación intensiva de la EBAU. Los sindicatos han respaldado mayoritariamente iniciar el paro el 11 de mayo, opción que ha sido la más votada entre casi 10.000 docentes consultados.
El impacto potencial preocupa especialmente a los estudiantes que se juegan su acceso a la universidad. La matrícula de la EBAU suele formalizarse a mediados de mayo, lo que sitúa la protesta en pleno proceso administrativo y académico previo a los exámenes.
Desde el ámbito educativo se advierte de que una huelga prolongada podría afectar no solo a la preparación del alumnado, sino también a la organización de las pruebas, aunque por ahora no se han anunciado cambios en el calendario oficial.
La Conselleria promete ahora una propuesta salarial “lo antes posible”
En paralelo al conflicto, la Conselleria de Educación ha intentado rebajar la tensión en los últimos días. Tras semanas de movilización creciente, la administración autonómica ha asegurado que presentará una propuesta salarial al profesorado “lo antes posible”, con el objetivo de evitar la huelga y reabrir la negociación.
El anuncio llega en un momento de máxima presión política y sindical, en el que ambas partes se acusan mutuamente de falta de voluntad para llegar a un acuerdo.
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