No me gustan las generalizaciones, que conste.
Cuando me preguntan qué opino de los alemanes, contesto: no sé, no los conozco a todos.
El caso de los perros es algo distinto. A cada
raza, afijo o familia podemos atribuir ciertas características que hablan de su
dominancia, su docilidad, su inteligencia o su energía.
En la Antigüedad –antes de internet y las redes
sociales es todo Antigüedad- la elección de una determinada raza o cruce se
basaba en ciertas características
físicas y de conducta que hacían a una raza
concreta idónea para cazar, vigilar la casa, o servir de compañía, bajo las
faldas de unas señoras, de ahí esa espantosa denominación de perro faldero. Ya
con la llegada del cine o la TV, se producían ciertos fenómenos modales en la
elección de perros: los 80 fueron los años de los pastores alemanes; los 90 de
los Yorkshire y los Huskies y malamutes;en los 2000 llegan los labradores y hoy
día asistimos a la edad de oro de los bulldog franceses y los perros salchicha.
Pero la cosa ha cambiado mucho. La irrupción de
las redes sociales, los influenciadores, los “fotocoles”
, el dios selfie y el dominante culto a la imagen, con filtros, han producido
que la elección de una determinada raza obedezca a dos motivos fundamentales:
es el perro que lleva Paris Hilton, o que tiene Cristiano Ronaldo; y/o combina
muy bien con mi gorra con tachuelas en el Snap Chat.
Si se preguntan qué perro tiene, por ejemplo,
Britney Spears, la respuesta es sencilla: el mismo que la disoluta Paris
Hilton, un chihuahua. Bueno, más de uno. Conocida es la afición de Paris a
perder sus chihuahuas en el transcurso de esas largas noches ibicencas.
En el caso del actor Jim Carrey, la confusión
entre el personaje y la persona, da lugar a equívocos. Podría parecer que Jim
tiene un jack Russell (como su personaje en La Máscara) acorde con su
histrionismo, pero la realidad es que el prota del Show de Truman tiene un pacífico
y bonachón Golden Retriever.
Quien sí tiene un Jack Russell –recordemos, Pecas, el
perro de doña Esperanza Aguirre- es Mariah Carey, que por cierto viaja en
primera clase en un asiento junto a la cantante, al más puro estilo Pancho, el
perro millonario.
Hay casos, cuanto menos, divertidos. Si les
pregunto por una pareja artística de Jennifer López, que tiene nombre de perro….En
efecto, han acertado, la dulce y sensual Jennifer, tiene un Pit Bull Terrier,
toda una revelación de intenciones para las chonis de este país.
Por último, mi idolatrada Charlize Theron, que
tras hacer el bruto pero bien en el rodaje de Mad Max, compartía sus momentos
de sosiego en el camerino con su bonito Cocker Spaniel.
Desde www.mimomimascota.com desde recomendamos una elección responsable y consecuente del perro. Que
se tenga en consideración el ritmo de vida del dueño, el espacio donde va a
habitar, si va a vivir con otros perros,etc……
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