Vicente Almenar.No queda otra. Como cuando hay vida, es lo último que se pierde. Y ha de ser así pues los momentos son extremadamente complejos y desconcertantes. Acostumbrados como estamos a tener siempre junto a nosotros un medio de comunicación, bien sea escrito como los periódicos, bien sean radiofónicos o el que en el siglo XXI a mas gente llega y de forma inmediata, la televisión, es tal la cantidad de información que tenemos que procesar y digerir que realmente esta tarea cada día es harto complicada.
Si un día se tiene la oportunidad, como por ejemplo yo la tuve el domingo a la hora habitual del almuerzo matinal de decirte a ti mismo, escucha bien lo que dicen tus contertulios, para saber de primera mano qué es lo prioritario en la sociedad, cúal es el tema que mas ocupa y preocupa, seguro que a esa hora del domingo en cualquier lugar de nuestra geografía hispánica, se tratarían los mismos temas: las crisis, bancarias, económicas y cómo están afectando desgraciadamente a las personas y a las familias.
El mes de mayo han ocurrido en España acontecimientos muy singulares que han hecho saltar todas las alarmas de la economía mundial, teniendo que movilizarse, y a la hora del martes 5 de junio que escribo esta columna, siguen movilizados, todas las autoridades monetarias como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo, la UE y hasta el Grupo de las 7 naciones más fuertes mundiales, Alemania, Francia, Inglaterra, Italia, EEUU de América, Japón y Canadá.
Y los de a pie, da igual seamos de infanteria que de caballería, sin distinción de clase, credo o raza, seguimos desconcertados viendo, leyendo o escuchando, como nos atiborran a informaciones que en lugar de aportarnos luces vemos tinieblas, pues no hay forma de encontrar en ningún sitio una noticia que nos haga pensar que los que pueden poner orden y concierto a los desarreglos mundiales, tengan cerca las soluciones.
Hemos entrado en una espiral de intereses particulares de las naciones que hacen muy difícil que se lleguen a acuerdos que a todos favorezcan, pues los grandes pesos pesados, desean seguir siéndolo por muchas décadasr y los países mal llamados "periféricos", luchan estoicamente para no acabar como Grecia, Irlanda o Portugal, intervenidos por la Unión Europea y cada día mas pobres. Hoy mismo leía que un pequeño país como es Chipre también tocaba a las puertas de la Unión Europea para decirles que o les echan una mano en forma de billetera repleta de euros, o se hunden.
Pero como siempre en esta vida hay una brizna de esperanza, mientras hay aliento, termino de escuchar en los telediarios del mediodía, cómo la portavoz en el Congreso del principal partido de la oposición de España, el PSOE, decía que estaba hombro con hombro con el gobierno del PP de España para encontrar las posibles salidas a las garras del colmillo del lobo, en clara alusión del ministro de Hacienda Cristobal Montoro que hacía esta mañana en una entrevista en la cadena Onda Cero, a la excepcional y delicada situación que vivimos en España.
Decía un contertulio mío el domingo en el almuerzo" y la gente ya se está cansando" y otro decía"yo al final no voy a ver ni la televisión pues no ves y oyes mas que malas noticias". Yo lo único que puedo aportar es que, cada uno de los españoles, pongamos lo mejor de nuestra parte para ayudar a los mas necesitados en primer lugar y todo nuestro conocimiento para encontrar el tan ansiado camino de la recuperación económica que traiga bajo el brazo, el bienestar y la paz que tanta falta hace en este mundo. En ese empeño, hemos de poner todas nuestras fuerzas.
Decía esta semana el buen empresario Juan Roig, hombre capaz de haber creado una marca de primera categoría a nivel ya internacional ,de distribución de alimentos, con casi 70.000 empleados, y hemos podido verlo en todos los medios de comunicación, que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades en la última década y que la culpa había que repartirla entre todos, sin distinción, en los políticos, sindicatos, empresarios, trabajadores, bancos, etc. No dejaba a nadie fuera. Quizá un hombre como éste, tiene claro que después de tocar fondo no queda otra que salir a flote. Y para ello, como siempre, reivindicando la cultura del esfuerzo. Que los problemas hay que encararlos de frente y solo desde la humildad colectiva de saberse parte del problema, se puede llegar a ser parte de la solución.
Y con esas nos quedamos, con La Esperanza de que así sea.
Comparte la noticia
Categorías de la noticia