En el Día Internacional de la Educación, Euroinnova pone el foco en un cambio que ya está ocurriendo: la formación híbrida se consolida como el modelo de equilibrio y el online gana terreno por necesidad y por eficacia.
Según el Whitepaper 2025 de la Fundación EDUCA EDTECH, el formato híbrido lidera en empresas (58,12%), mientras el alumnado elige la modalidad online, sobre todo, por flexibilidad (79,61%).
La brecha entre aula y mercado sigue abierta
Hay un diagnóstico que se repite en aulas, empresas y conversaciones de pasillo: lo que se enseña y lo que se necesita no siempre encaja. Expertos vinculados a iniciativas como Young Business Talents llevan tiempo advirtiendo del desajuste entre educación y mercado laboral, y lo resumen con una idea contundente: la práctica no puede seguir siendo anecdótica.
Porque la práctica no es un “extra” del temario. Es aprendizaje real: equivocarte, repetir, tomar decisiones, medir resultados y entender consecuencias. Y ahí es donde el sistema educativo tradicional suele tensionarse: contenidos extensos, ritmos rígidos, poca transferencia al día a día profesional.
Del plan B al modelo dominante: híbrido y online
El cambio no va de “sustituir lo presencial”, sino de sumar lo mejor de cada formato. Y los datos confirman que esta combinación ya es la opción preferida para avanzar sin renunciar a la presencialidad: el modelo híbrido lidera en las empresas (58,12%), por delante del formato exclusivamente presencial (34,87%) y del exclusivamente online (7,01%), según el Whitepaper 2025 de Fundación EDUCA EDTECH.
Desde el punto de vista del estudiante, el auge del online no se explica solo por tendencia: se explica por vida real. La principal motivación para estudiar online es la flexibilidad de horarios (79,61%), seguida de mejorar el perfil profesional (60,14%) y aprender por interés personal (46,41%).
En otras palabras: la gente no estudia online “por comodidad”, sino porque necesita un modelo compatible con trabajo, familia y objetivos profesionales.
Y, cuando se analiza impacto, la percepción también cambia: tras completar programas online, más de la mitad del alumnado declara mejoras laborales, destacando nuevo empleo o la promoción interna.
Tecnología educativa para aprender haciendo
Si la debilidad histórica era “falta práctica”, la respuesta no es solo más horas: es mejor práctica. La tecnología educativa ya permite acercar lo aplicado a más personas, con recursos que antes eran difíciles de escalar.
Elementos clave que están reconfigurando el aprendizaje:
Plataformas personalizadas que recomiendan contenidos según progreso y necesidades.
Gamificación que convierte el estudio en retos medibles, motivadores y sostenibles.
Simuladores y laboratorios virtuales para entrenar competencias en entornos seguros y realistas.
No es casualidad que, en la visión comparativa del Whitepaper, se señale incluso la necesidad de impulsar metodologías innovadoras como gamificación y simulaciones para acelerar la adaptación educativa.
Euroinnova y la metodología EDUCA LXP: flexibilidad con rigor práctico
En este contexto, Euroinnova refuerza su posicionamiento como learning hub internacional de formación online, con una propuesta que busca responder a la pregunta clave: ¿cómo hacemos que el aprendizaje sea aplicable a la vida real, incluso a distancia?
La apuesta pasa por una experiencia diseñada para la realidad del estudiante:
Aprendizaje 100% flexible, que permite estudiar “cuándo y dónde” encaje.
Itinerarios formativos individualizados, adaptados a necesidades concretas.
Plataforma tecnológica propia impulsada por IA, orientada a mejorar la experiencia:
MyLXP.
“La pregunta ya no es si la educación será híbrida u online. La pregunta es si vamos a ser capaces de convertirla en aprendizaje significativo, práctico y accesible, sin dejar a nadie atrás”, señala Jaime Martín, Director de comunicación de Euroinnova, en el marco del Día Internacional de la Educación.