Eva Sanz. EPDAA priori que desaparezca de la toma de decisiones a nivel autonómico un partido, que por ejemplo niega la violencia machista, es una circunstancia que los y las demócratas deberíamos de celebrar. Si bien es cierto que nunca debimos permitirles entrar, debimos ser capaces de articular ese cordón sanitario que hemos visto recientemente en Francia.
Tras la decisión de la cúpula ultra de Vox en Madrid, que empiece a desaparecer de la primera línea política un partido cuyo programa político se basa casi en exclusiva en romper el consenso democrático sobre los derechos sociales conseguidos a base de esfuerzo durante las últimas décadas debería de ser una buena noticia. Hablo de no retroceder en el tiempo a otras épocas oscuras, hablo de que tras estas siglas solo hay confrontación. Una confrontación que se nutre del odio y de la falta de respeto a la diversidad real que conforma nuestra sociedad.
Pero si analizamos un poco el asunto, este salida de Vox viene a ofrecer al Partido Popular una gran oportunidad para romper con todo lo que representa esta formación. Una posibilidad de desligarse de los mensajes cargados de violencia y de las políticas retrógradas de la extrema derecha.
Ahora que el PP se ha liberado de la influencia ultra será interesante ver hasta qué punto en el seno del PP estaban o no de acuerdo con las decisiones de Vox, porque si de verdad quieren marcar distancia con la extrema derecha deberán acercar posturas y dialogar.
¿Será posible? ¿Habrá sido por tanto, una buena noticia? ¿O simplemente ha sido un efecto mediático de reposicionamiento de Vox pero que no va a cambiar nada? Véase ejemplo de la Diputación Provincial de Valencia, donde Vox no forma parte del equipo de gobierno provincial pero igualmente votan unidos.
¿Seguiremos con censuras ideológicas? ¿Sin admitir que la violencia machista sobre la mujer existe? ¿Volveremos a la senda de los derechos y libertades? ¿Se recuperará el dialogo con los colectivos LGTBIQ+?
Lo cierto es que se abre un periodo político de incertidumbre política que espero no afecte a la toma de decisiones fundamentales para la ciudadanía. A la vuelta del verano empezaremos a visualizar si hay cambios o no. Estaremos atentas.
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