Fernando Arenas, portavoz del PSOE de Utiel./EPDA
En política
municipal hay debates que pueden ser más tensos o más sosegados, decisiones que
generan consenso y otras que dividen, momentos de coincidencia y momentos de
confrontación. Esto es lo normal y saludable en una democracia local viva. Sin
embargo, lo ocurrido en el pleno de noviembre en Utiel traspasa cualquier
límite aceptable y nos obliga a reflexionar sobre qué tipo de municipio
queremos construir y en qué manos estamos dejando nuestras instituciones.
El Grupo
Municipal Socialista se vio forzado a abandonar la sesión plenaria ante la
actitud autoritaria del Partido Popular, que volvió a utilizar su mayoría
absoluta como un arma para neutralizar cualquier iniciativa de la oposición.
Pero el problema no reside únicamente en la utilización de un reglamento o de
una votación: el problema es la intencionalidad política. Cuando un gobierno
municipal decide impedir deliberadamente el debate, no está ejerciendo su mayoría,
sino abusando de ella.
Durante el
pleno, el PP presentó enmiendas prácticamente a la totalidad a todas las
mociones registradas por el PSOE. Lo habitual —y lo deseable— es que una
enmienda busque mejorar una propuesta, completar un punto, afinar una redacción
o introducir un matiz político que permita enriquecer el texto original. Sin embargo,
lo que hizo el Partido Popular dista mucho de esto. Sus enmiendas no corregían
ni ajustaban: vaciaban por completo el contenido de nuestras mociones hasta
convertirlas en documentos irreconocibles, huecos e inservibles.
¿Qué sentido
tiene debatir una moción que ya no es la que tú has presentado? ¿Qué sentido
tiene someter a votación un texto que ha sido manipulado de forma premeditada
para desactivar su carga política? Esto no es democracia, sino un mecanismo
para evitar que la ciudadanía conozca qué defendemos, qué reclamamos y qué
exigimos al equipo de gobierno.
Entre las
mociones afectadas se encontraba una propuesta de reprobación al president
Carlos Mazón por su actuación durante la DANA, un episodio grave que dejó en
evidencia la falta de liderazgo de la Generalitat en un momento crítico para
muchas familias utielanas. También presentamos una moción para la creación de
una verdadera Comisión de Reconstrucción de la DANA, una herramienta
imprescindible para dar respuestas reales a los vecinos afectados. Que de voz a
todos los grupos municipales y que entre todos trabajemos para recuperar Utiel
lo antes posible.
Lo que el
Partido Popular pretende trasladar al propio Ayuntamiento de Utiel: una
escenografía democrática que oculta un funcionamiento interno profundamente
autoritario. El pleno no puede convertirse en un espacio donde se aparenta
diálogo mientras se silencia sistemáticamente cualquier voz que discrepe. La
institución municipal es la casa de todos, no el despacho privado del alcalde
ni la sede secundaria del PP.
Quienes
defendemos la democracia entendemos que la pluralidad no es un estorbo, sino
una garantía. Las propuestas de la oposición representan a miles de utielanos
que merecen ser escuchados, aunque no coincidan con la línea política del
gobierno. En cambio, cuando se vacían las mociones, cuando se cancela el
debate, cuando se bloquea cualquier iniciativa crítica, lo que se vacía es la
propia legitimidad del pleno.
El PSOE de
Utiel ha demostrado siempre una actitud responsable, constructiva y centrada en
mejorar la vida de nuestros vecinos. Lo hemos hecho cuando gobernábamos y lo
seguimos haciendo ahora desde la oposición. Entendemos la política municipal
como un espacio donde se deben buscar acuerdos cuando son posibles y defender
posiciones cuando son imprescindibles. Nunca hemos confundido mayoría con impunidad
ni desacuerdo con enemigo político.
Por eso, ante
la manipulación deliberada de nuestras propuestas, optamos por la única
respuesta digna: retirarlas y abandonar el pleno. Fue un gesto firme y
necesario para denunciar públicamente lo que está sucediendo. No vamos a ser
cómplices del deterioro democrático que pretende imponer el PP. No vamos a legitimar
un modelo de gobierno que reduce el pleno a un trámite vacío y que pretende
silenciar la voz de miles de vecinos representados por la oposición.
La democracia
no es solo votar cada cuatro años. Es también garantizar mecanismos de control,
debate y participación. Es escuchar, rendir cuentas y asumir responsabilidades.
Y es, sobre todo, respetar las instituciones y a quienes forman parte de ellas.
Cuando un gobierno utiliza su mayoría para anular a la oposición, está
vulnerando el espíritu democrático. Y cuando lo hace de forma reiterada,
estamos ante un problema serio que exige una respuesta colectiva.
Desde el Grupo
Municipal Socialista de Utiel reafirmamos nuestro compromiso con la
transparencia, con la rendición de cuentas y con la defensa de los derechos de
nuestra ciudadanía. Seguiremos utilizando todas las herramientas democráticas a
nuestro alcance para impedir que el PP convierta el Ayuntamiento en un espacio
de propaganda y silencio. Porque la democracia se debilita cuando se acepta
pasivamente, pero se fortalece cuando se defiende con valentía.
Y en Utiel,
hoy más que nunca, defenderla es una obligación.
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