En la Biblioteca Nacional de Madrid encontramos un Mapa Político de España datado en 1854. En él se
delimita claramente dos Españas: la España Uniforme ó Puramente
Constitucional que comprende estas treinta y cuatro Provincias de las coronas
de Castilla y León, iguales en todos los ramos económicos, judiciales,
militares y civiles; y la España Incorporada ó Asimilada que
comprende las once provincias de la
Corona de Aragón, todavía diferentes en el modo de contribuir
y en algunos puntos del derecho privado.
Esa España incorporada o asimilada,
cuando conmemoró en 2014 el VI centenario del Compromiso de Caspe, publicitó
una declaración institucional conjunta de los cuatro parlamentos autonómicos de
la antigua Corona de Aragón "para fortalecer, más allá de las de las
buenas relaciones de vecindad, los lazos de fraternidad y sus vínculos
institucionales y políticos desde la acción parlamentaria".
En ese acto institucional
se conmemoró un acontecimiento clave de la historia común de sus territorios
-el llamado 'Compromiso de Caspe' de 1412-, que tuvo la virtud de encauzar la
grave pugna sucesoria que se había originado con la muerte del rey Martín el
Humano y, de esta manera, acabar con el periodo "inestable y
violento" que vivieron los pueblos de la Corona de Aragón durante el
Interregno (1410-1412).
Dicha declaración
institucional firmada instaura la celebración anual, con carácter rotatorio, de
esta Conferencia de Presidentes de parlamentos de la antigua Corona de Aragón
para mejorar la colaboración mutua. Por tanto la de 2016 estará al caer.
Además, acordó profundizar en todos aquellos aspectos que comparten, tanto en
un pasado histórico como "aquellos que puedan contribuir a configurar unas
mejores relaciones de convivencia y desarrollo cultural, social y económico
entre las personas y los pueblos respectivos".
Así,
en Caspe hace 600 años San Vicente Ferrer, el cual como Patrón del Reino de
Valencia lo acabamos de celebrar, hacía público el acuerdo por el cual se elegía a
Fernando de Trastámara, rey de Aragón, tras morir el rey Martín sin
descendencia en el año 1410, la Corona de Aragón se veía abocada a un posible
conflicto entre aspirantes o incluso a una guerra civil. Las Cortes de Aragón,
Cataluña y Valencia acordaron elegir a nueve personas, tres de cada territorio,
que decidieran quién debía ocupar el trono, y acordaron que se reunieran en
Caspe para deliberar y tomar la mejor decisión.
Pues
que quede constancia. Que aquello que no se sabe ni se recuerda, ni se conoce
ni se valora. Y los valencianos somos inigualables en desconocer lo propio y en
despreciar nuestras tradiciones. Nuestra identidad siempre por los suelos… Y ya
lo dijo Antonio Machado: "Castilla
miserable, ayer dominadora; envuelta en sus andrajos, desprecia cuanto ignora".
Asimilados que somos y seguimos.
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