Ana Fortea. /EPDALa presencia de psicólogos clínicos en los hospitales públicos es un elemento esencial para garantizar una atención sanitaria integral, humanizada y basada en la evidencia científica. Así lo defiende la Sociedad Valenciana de Psicología Clínica (SVPC-AVAPIR), que pone en valor la labor que desarrollan estos profesionales dentro del sistema público de salud. Un ejemplo es Ana Fortea Portolés, facultativa especialista en Psicología Clínica en el Hospital Arnau de Vilanova de Valencia, donde trabaja en el ámbito de la psicooncología, los cuidados paliativos, la interconsulta hospitalaria y la psicología de la salud.
La Psicología Clínica hospitalaria, especialmente en el área de enlace e interconsulta, interviene con pacientes ingresados o en seguimiento por otras especialidades médicas. Su función consiste en evaluar, diagnosticar e intervenir sobre los factores psicológicos que influyen en la enfermedad médica, en la adherencia al tratamiento y en la adaptación al ingreso hospitalario. Esto incluye la atención a pacientes que afrontan diagnósticos graves, ingresos prolongados, crisis emocionales o procesos de final de vida, así como el acompañamiento a sus familias y la coordinación con los equipos sanitarios ante situaciones de alta complejidad clínica.
Según explica Fortea, la integración de la Psicología Clínica en el hospital permite ofrecer una mirada integral centrada en la persona y no solo en la patología. La evidencia demuestra que variables como las creencias, el estado emocional o la motivación influyen directamente en la adherencia terapéutica y en la evolución médica. Detectar y abordar precozmente el malestar emocional no solo mejora la experiencia del paciente y su entorno, sino que también puede prevenir complicaciones, reducir ingresos evitables y optimizar el uso de los recursos sanitarios.
El trabajo es necesariamente multidisciplinar. Los psicólogos clínicos participan en comités, programas de enlace y comisiones hospitalarias, además de colaborar en la formación de otros profesionales en habilidades de comunicación o en la gestión de situaciones emocionalmente complejas, como la transmisión de malas noticias. Su intervención también contribuye a cuidar la salud mental de los propios equipos sanitarios, sometidos con frecuencia a altos niveles de exigencia y desgaste.
La especialidad de Psicología Clínica requiere una formación sanitaria especializada a través del sistema PIR (Psicólogo Interno Residente), equivalente al modelo de residencia de otras especialidades sanitarias. Esta vía garantiza una capacitación rigurosa, con práctica clínica supervisada y sólida base científica, orientada a la atención de pacientes graves, con comorbilidades y en contextos hospitalarios de alta complejidad. Desde el ámbito profesional se insiste en que esta formación no puede ser sustituida por perfiles sin especialidad sanitaria en entornos hospitalarios.
Sin embargo, el número de psicólogos clínicos en la red pública continúa siendo insuficiente. España mantiene ratios inferiores a los de otros países europeos, lo que genera sobrecarga asistencial y desigualdades territoriales que limitan el alcance de la intervención psicológica. Por ello, la SVPC-AVAPIR reivindica un refuerzo estructural de la especialidad dentro del Sistema Nacional de Salud.
“La enfermedad no es solo un proceso biológico; es también una experiencia humana atravesada por emociones, miedos y decisiones complejas”, subraya Fortea. Integrar plenamente la salud mental en el ámbito hospitalario no solo mejora la calidad asistencial, sino que acerca el sistema sanitario a un modelo más eficiente, más preventivo y, sobre todo, más humano.
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