Isidro Andújar Hernández. /EPDALos datos del Avance de Estadística de Accidentes de Trabajo (enero‑diciembre 2025) deberían encender todas las alarmas. No porque muestren un descenso significativo —que no lo hacen— sino porque confirman, una vez más, que la siniestralidad laboral sigue siendo una emergencia estructural en nuestro país. Y lo más grave: una emergencia normalizada.
La "ligera bajada" que no cambia nada. El informe recoge 620.386 accidentes con baja, apenas un 1,3% menos que el año anterior. ¿De verdad alguien puede considerar esto un avance? La reducción es mínima y, sobre todo, no responde a mejoras reales en prevención, sino a fluctuaciones coyunturales.
Además, los accidentes sin baja siguen siendo altísimos: 542.661 casos. Medio millón de personas lesionadas que, en muchos casos, continúan trabajando por miedo a perder el empleo o a represalias. Esto también es precariedad.
La siniestralidad laboral sigue siendo una emergencia nacional: más de un millón de accidentes y 735 personas fallecidas en 2025, 735 proyectos de vida truncados, 735 familias afectadas. Los datos oficiales de 2025 publicados por la Subdirección General de Estadística y Análisis Sociolaboral muestran que, lejos de resolverse, la siniestralidad laboral continúa instalada como un problema estructural que afecta a todos los sectores productivos, 2025 vuelve a confirmar que trabajar en España sigue siendo una actividad de riesgo.
De las 735 personas fallecidas, 584 murieron en accidentes mortales en jornada, mientras que 151 personas fallecieron en accidentes mortales in itinere.
Los sectores con mayor mortalidad continúan siendo sectores caracterizados por alta temporalidad, subcontratación y ritmos de trabajo intensos estos son: Construcción, Industria manufacturera, Transporte y almacenamiento y Agricultura y pesca
Los grandes olvidados, son los trabajadores por cuenta propia registran 28.455 accidentes con baja, pero la infradeclaración sigue siendo habitual. Además, 59 autónomos fallecieron en el periodo analizado. La prevención entre autónomos continúa siendo prácticamente inexistente.
Tolerancia cero con la siniestralidad, desde CC.OO. reclamamos medidas urgentes: Refuerzo inmediato de la Inspección de Trabajo; Control estricto de la subcontratación en cadena; Integración real de los riesgos psicosociales en la prevención; Participación sindical obligatoria en todos los niveles preventivos; Planes de prevención efectivos, no meros documentos formales; Protección específica para autónomos y falsos autónomos; Sanciones ejemplares para empresas reincidentes.
Los datos demuestran que la siniestralidad laboral no disminuye porque el modelo productivo no cambia. Mientras la precariedad, la temporalidad y la falta de inversión en prevención sigan marcando el día a día de miles de personas trabajadoras, seguiremos lamentando accidentes que son evitables y muertes que nunca deberían haberse producido.
Porque el trabajo no puede costarnos la vida. Y porque detrás de cada estadística hay personas que merecen volver a casa sanas y vivas.
Isidro Andújar Hernández.
Secretario de Salud Laboral, Medio Ambiente y Formación
de CCOO en Camp de Morvedre i Alt Palància
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