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Parece una relación un tanto 'exótica', sin embargo un estudio recientemente publicado por la 'British Journal of cancer study', parece demostrar claramente la relación entre la longitud del dedo índice en varones, y la probabilidad de desarrollar un cáncer de próstata
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GONZALO RUIZ - 05/12/2010
El dedo índice adquiere protagonismo en el diagnóstico el cancer de próstata
El estudio que fue financiando con donaciones relaizadas a la asociación para el estudio del cáncer de próstata en UK, parece haber encontrado una relación directa y significativa entre el riesgo reducido de desarrollar un cáncer de próstata en aquellos hombres cuyo longitud del dedo índice sea superior a la del dedo corazón.
Es cierto, suena un tanto esotérico y podría llevarnos a pensar que esta conclusión es solo una noticia más de tanta en las que un análisis estadístico de un determinado grupo de población arroja un resultado 'curioso' que no merecería revasar la frontera de lo anecdótico, y es que como me comentó hace no mucho tiempo un destacado investigador en embriología, si uno se empeña en ello, puede encontrar por ejemplo, relaciones estadísticas significativas entre la gente que tiene preferencia por un determinado tipo de peinado y la probabilidad de tener un infarto de miocardio, sin que ello signifique que esa relación sea extrapolable en forma alguna al conjunto de la población, al fin y al cabo, la estadística, también es un arte que en ocasiones sirve para mostrrar solo una cara de la verdad.
Sin embargo, en este caso parace que no se trata de un simple juego de probabilidades, ya que al parecer hace años que los científicos sospechan que existe una relación clara entre los niveles de testosterona a los que es expuesto el feto en su fase de gestación en el útero materno y el desarrollo del cáncer de próstata en la madurez.
¿Y qué relación existe entre la longitud del dedo índice y la exposición a niveles de testosterona altos? Pues al parece rla presencia de unos determinados niveles de esta hormona, estimula la 'expresión' de dos genes que intervienen de forma directa en el desarrollo sexual de la persona, y también de paso, en el desarrollo de los dedos índice y corazón. (Si es cierto, a veces el comportamiento de los genes nos muestra que existen vínculos en nuestro cuerpo que jamás habríamos podido imaginar).
La conclusión de este estudio no debe ser la de que todos aquellos hombre que no tengan su dedo índice suficientemente largo deban esprintar presos del pánico a su centro de salud más próximo, ni mucho menos, pero si puede ofrecer una 'pista' adicional a los oncólogos, para elaborar un primer diagnóstico en casos en los que exista una sospecha de este tipo de cáncer.