Marisa Marín. //EPDASu despacho está repleto de recuerdos
y la luz que entra a través de las ventanas y el ambiente que crea el hilo
musical, invita a escuchar todo lo que tiene que contar Dña. Marisa Marín, alma
mater del Colegio Iale de L’Eliana y que, gracias al esfuerzo de una familia
preocupada por la educación de sus hijos, ha conseguido crear una red de
centros educativos que se ha extendido con éxito, por toda la Comunitat
Valenciana.
-¿De dónde nació Iale?
- Teníamos cuatro academias, tres en
Benicalap y otra en Valencia, y dos hijos de un año y cuatro años, Alejandro y Nacho.
Cuando llegó el momento de escolarizarlos, no encontramos nada que nos gustara
para ellos. Así que decidimos crear, paso a paso y sin prisa pero sin pausa un
jardín de infancia con el sistema que nos gustaría. Para ello nos basamos,
sobre todo, en el funcionamiento de los Kindergarten alemanes. Lo construimos
en un pequeño chalet de L’Eliana y lo inauguramos con cinco niños. Ese curso lo
finalizamos con 15 alumnos. Fue una época muy bonita.
-¿Recuerda aquella época con alegría?
- Todas las épocas han sido
extraordinarias porque nada es mejor que formar niños y convertirlos en
personas que tengan confianza, seguridad, iniciativa, independencia… Eso es
maravilloso.
-¿Qué pilares fundamentales ofrece
Iale?
- Los alumnos deben ser protagonistas
de su aprendizaje. Que disfruten el proceso. Y cada niño tiene que sentirse
importante. Cada niño tiene que ser él mismo. Educamos
a nuestros alumnos para que sean internacionales, para que puedan desarrollarse
como personas y como profesionales en cualquier parte del mundo. Por eso, para
nosotros, los idiomas son tan prioritarios. Empezamos impartiendo inglés cuando
todos impartían francés y ahora nuestros alumnos pueden estudiar hasta 7
idiomas en el colegio. Nuestra filosofía siempre ha sido estar un paso por
delante a lo que necesitarán nuestros alumnos en el futuro. Eso es lo que
esperan del colegio nuestras familias. De hecho, nuestra historia
siempre se ha desarrollado gracias a los padres de los alumnos que han confiado
en nosotros.
-¿Qué siente cuando se encuentra con
un alumno de Iale que está triunfando por el mundo?
-Es algo curioso. Todos los días me
encuentro con alumnos nuestros o padres de alumnos. Pero la mayor alegría es
cuando se acerca a mí un estudiante y me saluda. Basta que sonría para saber
quién es. La sonrisa nos identifica y siempre me ha gustado saber cada uno cómo
es, relacionarme con ellos. En un colegio lo más importante es la Dirección
porque es quien tiene los criterios y marca los objetivos del centro. Después,
los padres te eligen porque esos criterios coinciden con los suyos. Y los
profesores son un pilar fundamental. Dame un buen profesor, que piensa en cada
niño, con vocación, intuitivo, y te lo educará porque le hará partícipe en su
educación.
-¿La educación está cambiando?
- Sí, porque se ha terminado el
profesor sabio, que llega, habla, el niño escucha y toma nota y se le evalúa.
Ahora el profesor transmite conocimientos y averigua si lo han comprendido,
preguntando. Y a partir de ahí, cada niño tiene que crear ese conocimiento,
bien sea de manera individual o con
trabajos en equipo. El profesor es el
orientador y, así, el niño descubre lo que tiene que aprender y se siente
motivado, activo y también ilusionado.
-¿Pero por qué Iale es diferente?
-Porque siempre hemos ofrecido una
excelencia educativa que hemos ido adquiriendo en centros como la Universidad
de Navarra. Y porque, para completar la educación internacional de nuestros
alumnos nos lanzamos a construir colegios fuera de España. Primero viajamos a
Dublín y alquilamos un castillo histórico maravilloso. Empezamos con 120
alumnos de familias de prestigio. Después nos fuimos a Estados Unidos y allí
creamos el colegio de Concord y después dos colegios en Boston que fueron todo
un éxito también, pero el 11-S truncó nuestros sueños. Aquel año tuvimos
dificultades porque, 9 días después de los atentados, nuestros alumnos debían
viajar allí para comenzar el curso peros los americanos no quisieron recibir a
ningún extranjero y los españoles no quisieron ir.
-Pero tengo entendido que tienen
colegios británicos en Alicante y Castellón
-Sí, la idea fue de mi hijo Alejandro
Monzonís, y en esos colegios tenemos alumnos de muchas nacionalidades. Una
manera de aprender para su futuro, porque el mundo es global. No podemos educar
a nuestros niños de forma parcial y debemos educarlos de forma amplia y total y
creer en sus ocho talentos: lingüístico, matemático, artístico, espacial, musical,
intrapersonal, interpersonal y naturalista.
-¿De esos 8 talentos cuál sería el
más importante?
-El intrapersonal y el interpersonal
sin duda. Porque saber relacionarse con los demás es muy importante, respetarse
unos a otros, y después que cada niño sea capaz de pensar en él mismo y conocer
sus aptitudes y habilidades.
-¿Sigue metiéndose en harina?
-Sí. Me gusta ayudar a los niños a
saber cómo son ellos mismos. El otro día estuve con niños de 11 años de nuestro
colegio británico de Castellón. Me propusieron hablar de cómo será nuestro
colegio en el futuro, qué es lo que deseamos ser en el futuro y de las
diferencias entre chicos y chicas. Cada uno tuvo un tiempo para pensar y
escribieron lo que pensaban. Me alegré mucho cuando leí, al respecto de las
diferencias entre niños y niñas, que es muy importante el respeto de cada
persona aunque dos personas del mismo sexo quieran juntarse y que la violencia
de género no debe existir. Eso lo escribieron niños de 11 años y que piensen
así es maravilloso.
-¿Esa sería su mayor recompensa?
-Sin duda. Mira si es así que hubo
uno que dijo que quería ser actor. Es el más inquieto de la clase. Y ojalá
llegue a serlo. Porque es muy importante
que ya tengan una meta porque así vas orientándoles hacia el futuro. Lo más
curioso es que no repitió ninguno la profesión de otro compañero.
-¿Tienen muy en cuenta la
estimulación temprana de los niños?
-En Filadelfia, en el Instituto Doman
para el desarrollo de la inteligencia, estudiamos que hay que poner en marcha
el cerebro de los niños desde que nacen. Están preparados para aprender y hay
que creer en ellos. Los bebés no hablan, eso lo sabemos. Pero nacemos con el
órgano del oído desarrollado como el de un adulto y hay que ayudar a que se
desarrollen sus sentidos. Un niño de un año, tan observador, todo lo quiere
ver, tocar, descubrir cómo es, enseguida hay otra cosa que le interesa. Tenemos
que ir dando oportunidades para que desarrollen sus magníficas capacidades.
-¿Qué le pide al nuevo Ministro de Educación
cuando lo nombren?
-Que confíe en los profesores de
colegios públicos, que son muy buenos pero no les dejan trabajar. Los padres no
pueden dirigir un colegio porque no son docentes. Los padres tienen que
consultar, preguntar e indicar sus opiniones (¡faltaría más!) pero te garantizo
que hay profesores en la pública muy buenos, aunque algunos están desmotivados.
Y se debe confiar en ellos, prepararlos y convertirlos en los mejores
profesores. Los privados tenemos que dar aquello que un colegio público no
puede dar, por una serie de razones. Pero aunque no todos pueden acceder a un
privado, sin duda, todos los niños se merecen al mejor profesor. No lo
olvidemos.
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