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Las restricciones que sufrimos a consecuencia de la pandemia sanitariay las previsiones negativas que nos auguran los noticiarios y las tertulias enlos medios de comunicación, nos hacen pensar en planes frustrados de Navidad. Seguramentenos encontramos por las presentes fechas haciéndonos la gran pregunta: ¿Cómoserán las próximas Navidades? A un mes de las fiestas navideñas oímos hablar decierres perimetrales, limitaciones en las reuniones sociales tanto públicascomo privadas, confinamientos preventivos, hospitales llenos, y pensamos queinevitablemente muchas familias van a pasar las fiestas separadas, a kilómetrosde distancia en muchos casos, e incluso las campanadas de nochevieja nos haránentrar el nuevo año con la plaza del Sol vacía y sin poderlo celebrar en unagran fiesta con las amistades.
Como seres humanos, poseemos la virtud de la adaptación y el instintode supervivencia, no debemos caer en el negativismo, la tristeza o la desesperanza.La situación sanitaria, pero también la social y económica, no es la deseada,pero debemos aceptar la situación y adaptarnos a la realidad de lo que estáocurriendo y, sobre todo, buscar opciones positivas para aprovecharla al máximolos días y fiestas venideras.
La situación pandémica tiene la previsión de durar al menos algunosmeses más, ser consciente de ello, protegernos y tener responsabilidad socialnos hará afrontarlo con mayor seguridad. Debemos encontrar la forma dedisfrutar estas fechas y para conseguirlo es imprescindible evitar lospensamientos tremendistas y tener presente en todo momento que la situación tendráun final.
En cuanto a los menores, niños y niñas, no debemos preocuparnos enexceso si sus adultos de referencia están bien y no muestran excesivapreocupación ni sentimientos descontrolados. Importa que se sientan seguros yeso depende de los adultos que compartimos el día a día con ellos.Algo imprescindibley muy útil es hablar ya con nuestros hijos sobre el tema sin rehuirlo. Es unabuena opción proponerles actividades, como hacer tarjetas y regalos, paraaquellos con los que no podremos juntarnos, y mientras decoramos la casaconversar sobre la creatividad y animarlos a imaginar una Navidad diferente y ala vez divertida.
Esta Navidad del coronavirus puede serpositiva centrándonos en dos ejercicios personales tan valiosos como laintrospección y el aprendizaje. Aunque no podamos celebrar grandesbanquetes, cotillones ni cabalgatas multitudinarias no hay que renunciar a lacelebración, más intima y más auténticas.
Si el confinamiento de marzo nos sirvió para pasar más tiempo con loshijos, estas fiestas son una nuevaoportunidadpara reforzar tales lazos familiares, redescubrir el espíritu navideño ycompartir los anhelos de paz, esperanza y cuidado del prójimo.Esteaño más que regalos materiales la presencia en la distancia, la cercanía dentrode las casas y el cumplimiento de las recomendaciones pueden ser el mejorpresente para las personas amadas evitando viajes y reuniones innecesarias.Para los niños son fechas irrepetibles, mágicas, hagamos que lo sean para todoslos adultos también.
Aunque las calles carezcan de alegría y bullicio, que las casas seanverdaderos hogares y el espíritu navideño los inunde: pensemos en que el coronavirus nos devuelva una Navidadgenuína.