Vicente Javier Mas Torrecillas. /EPDA
Pasó casi en silencio, como las noticias que han anticipado
estrepitosas caídas, políticas claro. La información la sacó en exclusiva Radio
Castellón hace unas semanas: la construcción sin licencia de unos hangares en
el Aeródromo y, por supuesto, sin pagar las consabidas tasas municipales.
¡Increible! ¿Quién lo ha construido? ¿De qué empresa estamos hablando? ¿qué relación
tiene con algunas personas del equipo de gobierno? No sé yo si este episodio se
llevará a alguien por delante, como el agua de Valencia (la que originó
la Dana, no vayan ustedes a mal pensar).
El hecho, en sí mismo, es una presunta prevaricación de libro
(faltar a los deberes de una función pública de forma consciente). Y
como es de una gravedad alarmante, la Carrasco se descolgó diciendo que
desconocía el asunto (se supone que es la máxima autoridad municipal, con
permiso del sujetabolsos y del alcaldeso). Para tratar de tapar esa presunta
corruptela, va el conncejal fake y lo empeora con unas declaraciones que
en cualquier otro país hubiesen supuesto un cese fulminante (“prácticamente
todos los hangares están hechos sin licencia”). Osea, que la corrupción es
endémica y no pasa nada.
Total, que el Ayuntamiento ha perdonado las tasas
correspondientes a algunos empresarios para que se construyan sus garajes de
aviones mientras a los ciudadanos los masacra a impuestos (tasa de basura
dixit). ¡Ole y ole!
Con este tema de los dineros públicos alguien está calladito
para que no lo señalen mucho (eso no le evita la responsabilidad penal, por si
no es consciente). El concejal mudito, Juan Carlos Redondo, no ha dicho
esta boca es mía, lo mismo que mira hacia otro lado con los contratos troceados
de menos de 15.000 euros que las concejalías reparten a troche y moche. Tampoco
ha dicho nada de la inyección de casi medio millón al presupuesto de gasto en
publicidad del consistorio para este año ni a los más de 70.000 euros sobreañadidos
para dispendios de alcaldía de aquí al 31 de diciembre. Silencio también con
los contratos con empresas menores que no habían facturado prácticamente nada
hasta que llegó el PP al gobierno de la ciudad. Donde sí que habló fue con los
representantes de la Policía Local para prometer, y luego desprometer, el
dinero que les debe y que un juzgado ha ordenado al Ayuntamiento que pague. En
fin, ya se determinará hasta dónde llega su responsabilidad legal, por muy
calladito que intente estar a la vez que cobra un sueldazo público.
Mientras tanto, el hedor de este gobierno local empieza a
escamparse sin control. Por mucho que el sujetabolsos le hable al oído a algún
que otro periodista de cargo medio (¡qué miedo le tienen al único partido
político de Castellón!), la corrupción se expande sin tregua. Esta banda, como
cualquier banda de malhechores, caerá más pronto que tarde. Y dará igual que la
Carrasco intente filtrar que se postula para el mejor puesto en la dirección
autonómica del PP, su corrupción aflorará. Y cuanto más alto llegue, más
arrastrará a su partido.
Mientras ese espectáculo de fuegos artificiales llega,
algunos de sus compañeros populares están sentados comiendo pipas y riéndose a
carcajadas viendo las fotitos que la mujer del alcaldeso se hace a diario, ora
en una negocio privado de algún amiguito, ora con las amigas de la cuchipandi
en cualquiera de los conciertos que monta para tapar la ineficacia de este
gobierno local (qué bonitos recuerdos persiguiendo al anciano Tom Jones
para tener una instantánea). ¿Hay alguien en ese partido que hable bien de
ella?
PD: ¿Quién usa coche oficial sin que su cargo lleve
aparejado este privilegio casposo? En breve nos enteraremos.
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