Un momento del concierto de Sanguijuelas del Guadiana en la ciudad de Valencia./JORGE ZALDIVARNo era una cita cualquiera. Tras el éxito cosechado el sábado 18 de abril, el grupo extremeño
Sanguijuelas del Guadiana actuaba en su segunda cita en la
Sala Jerusalem de
Valencia para demostrar que lo suyo no es un golpe de suerte, sino un
movimiento social y reivindicativo que va más allá de la música que tocan. Antes de las 20:00 horas, los aledaños del lugar del concierto ya advertían que algo grande estaba por cocerse -literalmente por el calor que hacía dentro del recinto-.
El ambiente era un crisol de acentos. Aunque las banderas de Extremadura primaban sobre todo en las primeras filas, el imán de este grupo de amigos de Casas de Don Pedro (Badajoz) logra atraer a una diáspora cada vez más diversa. Entre camisetas de merchandising oficial del grupo, se dilucidaban también prendas que hacían referencia a otros territorios como Asturias, Andalucía, Castilla-La Mancha o Murcia. En conjunto, una suerte de hermandad unida por el amor a las raíces territoriales de cada uno.
Un arranque entre amapolas
Con la sala a rebosar, el grupo casi que cumplió con la puntualidad que se le exige a los grandes. Dos o tres minutos después de las 21:00 horas, sonó la música del tema 'Intro' y los acordes de '100 amapolas' rompieron el murmullo general, desatando la primera de muchas ovaciones.
El setlist fue una declaración de intenciones. Desgranaron de principio a fin su álbum 'Revolá', ese trabajo que los ha catapultado como la gran esperanza del rock-pop emergente español. Las canciones 'Jaribe', 'Pa que me llamas', 'Siempre +' o 'Septiembre' resbalaban con el paso de los minutos y hacían que pareciera que el reloj avanzaba "x2" durante la hora y media que duró el concierto. Además, la intensidad de la cita no decayó en ningún momento, alimentada por un público que se sabía cada estrofa y que se animó a hacer más de un pogo.
El éxtasis final
Para el cierre, Sanguijuelas del Guadiana guardó su artillería pesada. Su tema más conocido, 'Revolá', hizo que la Sala Jerusalem fuera un clamor. Un tema que define la vida de mucha gente, de todos aquellos que dejan atrás sus pueblos para aventurarse en la ciudad. De todos aquellos que dejan de sentir el 'Jaribe' -palabra de la Siberia extremeña que usa el grupo para referirse a la libertad de estar en lo que sientes como tu casa- y para cambiar de vida cada 'Septiembre'.
El broche final lo pusieron con 'Llevadme a mi Extremadura', que catapultó a su clímax la sensación de hermanamiento que se vivió durante toda la velada en la sala. Un final épico, coreado a pulmón, que dejó claro que, aunque estén lejos de su tierra, estos cuatro músicos la llevan en la sangre y tienen la capacidad de hacer "revolá" cualquier escenario que se les ponga por delante.
De esta manera, Sanguijuelas del Guadiana daba por terminada su doble cita en Valencia. Su ascenso meteórico en la música reclama y exige que no, que no existe una España vacía, sino una España vaciada. Que en las zonas más rurales y despobladas hay talento, vitalidad y coraje. Que, como dice 'Revolá', "suerte la tuya de poder vivir 'onde naces". Que los pueblos nunca morirán si persisten en la memoria de los que tenemos raíces en ellos y los sentimos como propios.
Valencia se despidió del grupo extremeño con la ropa sudada y el corazón lleno. Los Sanguijuelas han pasado por la ciudad como una tormenta de verano: breve, intensa y absolutamente necesaria. Hasta la próxima.
Comparte la noticia
Categorías de la noticia