Este sitio web utiliza cookies, además de servir para obtener datos estadísticos de la navegación de sus
usuarios y mejorar su experiencia de como usuario. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su
uso.
Puedes cambiar la configuración u obtener más información en nuestra política de cookies pulsando aquí.
El bofetón de realidad que no quiere ver con la prohibición de la entrada de los coches a los centros de las ciudades
0
PERE VALENCIANO
Actualizada el: 15/01/2026
Pulsa aquí para ver más artículos del autor
Oficina de la DGT. / EPDA
Decir que “al centro no vas ni con eléctrico ni con diésel ni con gasolina, vas en transporte público” suena muy bonito desde un despacho oficial. Pero la realidad, señor Pere Navarro, director de la DGT, no cabe en una frase grandilocuente.
En Madrid, por ejemplo, el metro sí es una alternativa real al coche: red amplia, frecuencias razonables y conexiones que permiten moverse sin volverte loco. Allí, pedir que se priorice el transporte público tiene sentido. Pero no todas las ciudades son Madrid. En Valencia —por poner un ejemplo cercano— las frecuencias del metro y del tranvía en muchos barrios son, hablando claro, una gaita. Una mierda, vamos. Esperas eternas, combinaciones absurdas y servicios que no dan respuesta a quien entra a trabajar a las siete de la mañana o sale a las diez de la noche.
Entonces, ¿qué propone usted exactamente, señor Navarro? ¿Que la gente espere media hora un metro que no llega? ¿O que pague taxis? Porque eso de “deja el coche y coge otra cosa” suena muy progresista… hasta que te das cuenta de que el taxi será para los ricos y los acomodados. Como usted y muchos de los políticos que hacen demagogia con el coche y el transporte público. Para los demás, los de siempre, los que cuentan cada euro, la alternativa no existe.
¿Y los eléctricos? ¿Tampoco sirven? ¿Ni siquiera los de cero emisiones? ¿Qué lógica ambiental hay en castigar también a quien ha hecho el esfuerzo económico de cambiar a un coche más limpio? Eso no es ecologismo: eso es confusión política envuelta en discurso verde. Dejen ee marear y manipular.
¿Y los vecinos del centro? ¿No podrán acceder a sus propios garajes? ¿Tampoco ellos merecen soluciones? Parece que se legisla desde la distancia, desde un despacho cómodo, lejos del barro de la calle y de la vida real.
Movilidad no es prohibir por prohibir. Movilidad es dar opciones reales: metro que funcione, autobuses frecuentes, horarios decentes y conexiones útiles. Lo demás es propaganda.
Con todo respeto, señor Pere Navarro: quizá no estaría mal que se jubilara ya. No por la edad, sino porque hace tiempo que ha perdido el contacto con la realidad de la gente corriente. Y sin esa realidad, no se puede dirigir nada que pretenda servir al ciudadano.