Jaime García.
En
la última conferencia del PSOE, celebrada en el mes de noviembre en
el Palacio de Congresos, se ofreció a los presentes una vuelta a las
raíces del pasado. El PSOE desempolvó su sempiterno odio a la
Iglesia que, de cuando en cuando, aflora para recordar sus
comportamientos anticlericales. En dicha conferencia se exhibió
la vieja Biblia del PSOE. Hay que denunciar, dijo, los acuerdos con
la Santa Sede. No queremos más castas ni más élites. Zapatero
se puso en pie para aplaudir, al igual que el resto del auditorio,
tales consideraciones. Se aprobó que la Iglesia debe pagar el
IBI e incluso eliminarle de la casilla de la declaración de la
renta. Así es el alma ideológica del PSOE.
Deseo
que los españoles, sobre todo los católicos, saquemos consecuencias
de estos alardes laicos del PSOE y de sus incongruencias. Afirman con
orgullo que de esta Conferencia salen más rojos. Tal vez con estas
palabras quieran granjearse los ánimos de ciertos sectores
radicales. Se quiere pasar borrón y cuenta nueva en el tema de
las relaciones Estado Iglesia. Se pretende imponer un laicismo
como modo de convivencia libre. Lo cual no es obstáculo para poner
verdes a ciertos obispos. Hay que eliminar los privilegios históricos
a la Iglesia Católica. Hay que tachar nuestra historia, costumbres
y vida. El PSOE se escora hacía un radicalismo y un enfrentamiento
con la Iglesia, vuelve a ciertos años, que todos recordamos, de
su historia política. Estimo que esta crispación religiosa no va a
favorecer al PSOE. Quisiera entender que esta postura
irreligiosa sólo tiene una finalidad política. Pero les recuerdo
que, durante los 16 años de gobierno socialista, no se les ocurrió
romper los acuerdos con la Santa Sede, como ahora denuncian.
Sé
que muchos pueblos de nuestro entorno han presentado en sus plenos
dictámenes, solicitando que la Iglesia pague el IBI o contribución
urbana de sus propiedades. Con ello, dicen, se va a hacer justicia y,
por fin, se eliminarán los privilegios de la Iglesia. Que yo sepa, y
así me lo dice la Ley de Mecenazgo 49/2002 del 23 de diciembre y el
Concordato del 3 de enero de 1979, la Iglesia está exenta de pagar
el IBI de todas aquellas propiedades vinculadas al culto y
obligada sólo a satisfacer la contribución de aquellas otras
propiedades que no estén para el culto. No es, pues, un privilegio.
Esa
misma Ley exime del IBI, y por las mismas razones, a los edificios de
los partidos políticos, de los sindicatos, de la Cruz Roja, de las
Federaciones Deportivas, Embajadas, Consulado, RENFE,
Aeropuertos, ONGs sociales, la Bolsa, ferrocarriles, colegios de
primaria, Institutos, Museos, Ayuntamientos, mezquitas,
Sinagogas e Iglesias Evangélicas. Que yo sepa ningún gobierno
democrático, ni de izquierdas ni de derechas, solicitó jamás la
abolición del IBI de la iglesia, pues se vería obligado a abolir
también a todos los demás, que hemos citado. ¿Qué se pretende con
estas mociones?... ¿Por qué sólo hablan de los bienes de la
Iglesia y silencian a todos los demás?... Deseo que no mareen la
perdiz, ni se explote el tópico de los “presuntos privilegios
fiscales” de la Iglesia. Y conviene que hablemos muy claro:
¿Cuántos millones ahorra la Iglesia al Estado por su labor social,
sanitaria, educativa y protección del patrimonio
cultural?... Se calcula en más de 30.000 millones de ahorro al año.
La labor de la Iglesia en beneficio de la sociedad es muy
grande. En educación ahorra al Estado más de 18.000 millones
de euros. En sanidad, 10.000 millones. En obras sociales alrededor de
31.000 millones de euros. Atiende a 60.000 ancianos; a 15.500
niños en orfanatos; a 4.000 mujeres víctimas de la violencia
de género; 17.000 drogadictos; 2000 prostitutas… y
realiza la gran obra de Cáritas en la que colaboran más de 60.000
voluntarios. Y dejamos para lo último la gran labor de protección
de las catedrales, monasterios e iglesias, orgullo de todos los
españoles, edificios de indudable interés cultural, artístico y
turístico. Sin el apoyo de la Iglesia este manto de catedrales y
monasterios, que cubren España, no existiría. Sólo hay que
recordar lo que ocurrió con la desamortización de Mendizábal.
Esta es la gran obra de la Iglesia, guste o no guste. Hay que dar a
Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César.
Hay
otra cosa que quiero manifestar. Mientras los partidos políticos y
sindicatos reciben millones y millones de euros como
subvenciones del Estado, la Iglesia sólo se financia con las
aportaciones de los fieles vía declaración de renta o vía
donaciones.
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