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En el Ayuntamiento de Burjassot,el equipo de gobierno conformado por la mayoría absoluta del PSOE sigue ancladoen el más absoluto inmovilismo frente a la crisis de la COVID-19. Sí, siguenesperando un milagro que borre esta pandemia como si nada hubiera pasado.
Todos los concejales se muestrandesconcertados ante la magnitud del problema y, lo que es peor, tras más de ochomeses, siguen en estado de shock. No son capaces de reaccionar.
Frente a esta inacción,Ciudadanos (Cs), desde el principio de la crisis, les está insistiendo que,además de salvar vidas, hay que ponerse a salvar empleos. Porque no es cuestiónde repartir caridad, sino de intentar que las familias no pierdan su sustentopropio. Pero no hay manera de que entren en razón y pongan en marcha medidaseficientes en vez de lo que han hecho, poco y mal.
Por una parte, aprobaron unasayudas sociales de emergencia que se han entregado rápidas. Sin embargo,también sin apenas rigor ni control. Esto provocará que, dentro de poco, cuandoempiecen a exigir el cumplimiento de requisitos a las familias afortunadas deesta concesión, llegue el drama de tener que devolver un dinero que ya se hangastado.
Por otra parte, la concejala delárea de comercio se inventó unas ridículas subvenciones de 400 euros para pagarmascarillas, pantallas y geles hidroalcohólicos, que tuvo que ampliar -contra suvoluntad- también al agua, la luz y el alquiler. No obstante, apenas las han solicitadomedio centenar de comercios. Entre que ha tardado ocho meses en publicarlas,que la cuantía es una vergüenza, que el papeleo es enrevesado y que muchasempresas ya han bajado la persiana, pues ahí tenemos el éxito de su gestión: de88.800 euros previstos en la subvención, se ahorrará más de 70.000 que podrágastar en vete a saber qué.
En definitiva, Burjassot es unade las poblaciones donde más se ha hecho notar el coronavirus, pero susgobernantes han preferido quedarse en sus despachos esperando a que mamáGeneralitat o papá Gobierno central les despertara de esta pesadilla. Elproblema es grande, muy grande, y también necesitamos que actúe nuestro Ayuntamientoporque el milagro, por mucho que lo esperen, no llegará.
Por eso, desde este artículoquisiera ofrecerle a nuestro alcalde, una vez más, una mano tendida paraparticipar en la toma de decisiones, en la gestión de esta crisis y en labúsqueda de soluciones a tan grave situación. La oposición no siempre es elenemigo y la política no debe ser una guerra.