Melanio Esteban, alcalde de Higueruelas. /JUDITH CELMAComo alcalde de un pueblo pequeño de nuestra comarca, confieso que cuando escuché por primera vez el lema de la nueva campaña de la Diputación de Valencia —“Te falta pueblo, Valencia desde dentro”— sentí una mezcla de satisfacción y de esperanza. Satisfacción porque, por fin, alguien mira más allá de la capital; y esperanza porque quizás sea el momento de que nuestros municipios rurales ocupen el lugar que merecen en el mapa valenciano.
Durante años hemos visto cómo el foco turístico y mediático se concentraba casi exclusivamente en los grandes iconos de la ciudad de Valencia. Mientras tanto, en los pueblos manteníamos vivas nuestras fiestas, nuestros paisajes, nuestra agricultura, nuestras tradiciones y nuestra manera de vivir… muchas veces sin el reconocimiento ni los recursos que necesitamos.
Desde la alcaldía de un municipio pequeño se percibe con claridad lo que aportan nuestros pueblos: tranquilidad, convivencia, identidad, paisaje cuidado y una relación directa entre las personas y su entorno. Aquí no hablamos de turismo de consumo rápido, sino de experiencias auténticas: pasear por caminos rurales, conversar en la plaza, descubrir nuestra gastronomía local o participar en nuestras fiestas patronales. Eso es lo que hoy buscan muchos visitantes, y eso es precisamente lo que nosotros ya somos.
Celebro que el área de Turismo de la Diputación ponga a los pueblos en el centro de su estrategia anual. No es solo una cuestión de atraer visitantes, sino de reconocer el valor cualitativo que aportamos al conjunto de la provincia. Sin pueblos vivos, Valencia pierde alma.
Pero este lema también nos interpela a nosotros, los propios valencianos. Muchos vecinos de la ciudad desconocen la riqueza de municipios como el nuestro: nuestros paisajes, nuestro patrimonio, nuestras tradiciones y nuestro modo de vida. Y también nosotros, los alcaldes y vecinos de pueblos pequeños, tenemos el reto de abrir nuestras puertas, contar nuestra historia y compartir lo mejor que tenemos.
Comparto plenamente las palabras del presidente de la Diputación, Vicent Mompó: Valencia no se entiende solo desde sus grandes símbolos urbanos. Se entiende también —y sobre todo— desde sus pueblos, sus montañas, sus huertas y su gente.
Ojalá esta campaña no se quede en un simple eslogan, sino que se traduzca en más apoyo real a los municipios rurales: mejores infraestructuras, más servicios y más oportunidades para que nuestros jóvenes puedan quedarse a vivir aquí.
Porque, al final, lo que de verdad nos define como valencianos nace en nuestros pueblos. Y eso es algo que debemos cuidar entre todos.
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