Giuliana MitidieriNo es fácil encontrar un colegio para educar a los hijos. Cuando hace más de diez nos decidimos por el American School de Valencia, nos ganó el hecho de que en este colegio los padres son accionistas, lo cual genera una ilusión cooperativa. Caímos en la trampa. En realidad, la estructura del colegio es bastante anómala. El director se desempeña como un empresario que apuesta con negligencia. Su trabajo debería ser supervisado por un Consejo de padres, pero estos solamente están interesados en proteger a sus hijos y en generar oportunidades de negocio para sus propias empresas. Por otro lado, en las oficinas del colegio, cual ministerio, hay muchísimos empleados que desempeñan mayormente labores de marketing. En el último lugar se encuentran los profesores.
Quienes en cualquier colegio serían la parte más importante son aquí el colectivo en que menos se invierte.
Por eso, la mayoría trabaja temporalmente y cada vez hay más profesores inexpertos en cursos importantes. En un colegio tan anómalo, si se presenta una eventualidad nadie es responsable de nada: los problemas rebotan de poltrona en poltrona hasta que el “afectado”, como si se tratara de un ministerio, abandona la fila. No existe una persona a quien recurrir porque nadie tiene ningún rol. Si al director le conviene responde. Si como frecuentemente no tiene respuesta, al padre no le queda otra que acudir al Consejo y, como los consejeros no responden nunca, dirigirse al ente que acredita el colegio como un colegio americano.
El MSA tampoco responde. Así que no queda otra que recurrir a la Inspección educativa de la Conselleria de Educación.
Pero, para nuestra sorpresa, el inspector de zona dice que la inspección en este colegio se limita a los programas de las asignaturas de castellano y valenciano, porque el American School de Valencia está en “tierra de nadie” desde el punto de vista legal. Consejo del inspector: si vuestros hijos están siendo maltratados, acudid al defensor del pueblo, a la OCU o denunciar los hechos en la Fiscalía de Menores.
Claro, este limbo legal hace más de una década nosotros no lo conocíamos y pareciera que saberlo ya no es útil. De hecho, nuestra inversión se desveló como un gran fracaso y, para proteger a nuestros hijos, los cambiamos de colegio. Pero sí vale para aconsejar a aquellos padres que actualmente buscan un colegio para sus hijos.
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