La meteoróloga de À Punt Victoria Roselló, en una imagen de archivo. EFE/Víctor Lerena
La meteoróloga de À Punt Victoria Roselló ha defendido que las previsiones previas a la dana del 29 de octubre de 2024 ya apuntaban a lluvias “históricas” y a “un riego brutal para la población”, y ha asegurado que, con los datos disponibles, “se podía deducir lo que iba a pasar”.
Declaración ante la jueza
Roselló ha realizado estas manifestaciones ante los medios antes de comparecer como testigo ante la jueza de Catarroja que instruye la causa penal por la gestión de la dana, un episodio en el que fallecieron 230 personas en Valencia.
Según ha explicado, los pronósticos ya anticipaban “un episodio histórico, un episodio de lluvias como no habían visto en mucho tiempo”, aunque ha recordado que toda previsión meteorológica conlleva cierto grado de incertidumbre.
Información desde primera hora
La meteoróloga ha subrayado que el mismo día del temporal, el 29 de octubre, la radiotelevisión pública valenciana estaba preparada desde primera hora ante el riesgo previsto.
“Á Punt fue informando puntualmente desde la madrugada y la información de que disponíamos permitía avisar a la población con tiempo para poder proteger sus vidas”, ha afirmado.
En este sentido, ha recalcado que se ofrecía información continua sobre la evolución de las lluvias y las zonas más afectadas, en un contexto de aviso rojo, que implica riesgo máximo.
“Estábamos en un aviso rojo, que implica riego máximo para la población. Estábamos dándola en vivo y en directo -la dana- desde primera hora de la mañana con datos que estaban al alcance de todo el mundo”, ha añadido.
Datos y conocimiento del territorio
Roselló también ha destacado el papel de la Asociación Valenciana de Meteorología, que cuenta con más de 800 observatorios y permitía seguir con precisión la evolución de las precipitaciones.
La experta ha explicado que uno de los principales riesgos era que las lluvias torrenciales se produjeran en las cuencas medias y altas de ríos y barrancos, lo que provocaría que el agua acabara llegando a las desembocaduras.
“El peligro de esta situación era que la lluvia torrencial caería en las cuencas medias y altas de ríos y barrancos, no a orilla del mar; es decir, que toda la lluvia tenía que llegar a la desembocadura”, ha señalado.
“Información al alcance de cualquiera”
Finalmente, ha insistido en que los datos eran accesibles y que permitían anticipar el desenlace.
“La información estaba al alcance de cualquiera; cualquier ciudadano, no solo instituciones, y con los datos en la mano y un mínimo de conocimiento de la geografía, podía deducir lo que iba a pasar”, ha concluido.
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