Captura Imágenes de la búsqueda de evidencias que puedan servir para la identificación de víctimas e investigación del accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba). EFE/ Captura de vídeo de la Guardia CivilUna valenciana de 85 años figura entre las personas desaparecidas tras el grave accidente ferroviario registrado este domingo en Adamuz (Córdoba), donde un tren Iryo descarriló y colisionó con un Alvia. El siniestro ha dejado hasta el momento 39 fallecidos y 152 heridos. Según Levante-EMV, por ahora no hay constancia de más víctimas procedentes de la Comunitat Valenciana.
Bucada por su familia
De acuerdo con la información publicada por el medio valenciano, la mujer había tomado el Alvia en Madrid y tenía previsto bajarse en Huelva, donde iba a pasar unos días. Al conocerse el accidente, sus familiares intentaron contactar con ella sin éxito y llamaron a Emergencias y a los teléfonos habilitados para afectados. La validación del billete confirma que viajaba en el tren y que su plaza estaba en el segundo vagón tras la unidad motora, uno de los más afectados en el impacto.
Un vagón aún inaccesible
Mientras continúan las labores de rescate, Levante-EMV señala que el vagón donde viajaba la valenciana es precisamente uno de los que todavía no ha podido ser elevado, y bajo el que los bomberos han avistado varios cuerpos a los que aún no se puede acceder. Los trabajos dependen de la intervención de maquinaria pesada para izar el amasijo de hierros y permitir la recuperación de las víctimas.
Iryo evita especular sobre las causas
En este contexto, el presidente de Iryo y de Air Nostrum, Carlos Bertomeu, ha calificado el accidente de “raro” y “extraño”, y ha trasladado un mensaje de pésame y ánimo a las familias. Bertomeu, visiblemente emocionado, ha asegurado que la compañía está “a disposición total” de las autoridades y ha evitado pronunciarse sobre las causas, remarcando que la investigación corresponde a la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), un organismo independiente.
Bertomeu ha destacado además el carácter “inusual” del siniestro al producirse en una recta y a una velocidad que considera moderada para el tren, al tiempo que ha defendido que el convoy es de última tecnología, con menos de tres años y con el mantenimiento al día. También ha explicado que el descarrilamiento se originó en un vagón intermedio, lo que refuerza —a su juicio— la necesidad de una investigación exhaustiva.
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