Miguel BailachEstamos asistiendo a un etapa en la política que va a ser difícil de superar, y el desprestigio por parte de los políticos de izquierdas en este país ha llegado a niveles tales, que han conseguido que nos acostumbremos a sus mentiras, a su doble moral, y a su haz lo que yo diga pero no lo que yo haga. Los hechos son demoledores.
Pedro Sánchez ha sido de lejos el político que más ha destrozado la hemeroteca con sus promesas y anuncios grandilocuentes, y que después, con el paso del tiempo, a veces no con mucha diferencia de tiempo, los hechos han destrozado sus palabras, convirtiéndolas en mentiras, porque ni si quiera se puede justificar con un cambio de opinión argumentando, o por un cambio de las circunstancias en la realidad.
Dice ser demócrata cuando se está cargando la división de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial), base de la democracia liberal moderna. Dice respetar la independencia judicial pero intervienen el Tribunal Constitucional con ex-ministros socialistas (lo mismo hizo con la Fiscalía General). Dice respetar las instituciones públicas pero cesa o hace dimitir a quien no les obedece como al general cesado Pérez de los Cobos por no seguir su dictado. Dice ser constitucionalista pero pacta con los proetarras de Bildu y los separatistas de ERC cuyo objetivo es la destrucción de la España Constitucional. Se proclama feminista cuando ha aprobado una ley que beneficia a decenas, podrían ser cientos, de violadores y agresores sexuales. Y así con todo.
Y aquí en la Comunitat hacen lo mismo. El Pedro Sánchez valenciano, Ximo Puig, dijo que no aprobaría la tasa turística y el PSOE la votó a favor hace unos días en Les Corts. También dicen ser feministas y eliminan 9 juzgados de violencia de género. Venían a regenerar la política y se niegan a crear comisiones de investigación sobre los menores tutelados por la Generalitat (3 negativas). Venían a evitar los enchufismos y siguen regando con cientos de miles de euros el chiringuito del hermano de Ximo Puig (imputado por fraude y malversación por la subvenciones que le ha dado el gobierno de Puig). Y así con todo.
Y en Massamagrell el Sánchez local ha hecho lo propio. Paco Gómez prometió en misa solemne una ayuda a la cúpula de la Iglesia San Juan Evangelista hace casi dos años, y no lo ha hecho pese a que lo aprobamos para el presupuesto de este año. Sigue sin dar respuesta a los vecinos que están teniendo problemas con las filtraciones de agua desde hace muchos meses, eso sí, salieron los socialistas diciendo que iban a tener reuniones con las administraciones superiores para solucionar el problema y nunca más se supo, y las filtraciones siguen. Dice defender la educación pública y llevan un retraso de más de 5 años para poner en marcha el Plan Edificant en el Colegio Obispo Amigó, y seguimos esperando sin que empiecen las obras. Dicen apoyar a los vecinos/as y se niegan a rebajar los impuestos para el año que viene para ayudar a las familias con la subida de los precios. Y así con todo.
Estos socialistas tienen más en común de lo que quieren reconocer, son un problema para los españoles, los valencianos y los massamagrellenses. Pero afortunadamente es un problema con una solución a medio plazo. En unos meses podremos dar solución a estos problemas apostando por un cambio necesario y vital para los ciudadanos de nuestro país, de nuestro comunidad y de nuestro pueblo. Está en nuestra mano. Está en nuestro voto.
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