Los lazos que establecemos con otros países europeos tanto desde las instituciones como desde la sociedad civil ayudan a reforzar la democracia y el concepto de Estado del Bienestar que hemos construido, en el que la multiculturalidad y la diversidad son elementos clave que forman parte de nuestro ADN.
Hace apenas unos días, una delegación de la Mancomunitat de l’Horta Sud visitaba diversos puntos de Francia para conocer experiencias en materia de buenas prácticas frente a inundaciones. En ese contexto, tuve la ocasión de intercambiar opiniones con el alcalde de Verneuil y Francheville, en la Normandía, Yves-Marie Rivemal, y con el vicealcalde de Transición Energética, Frederic Rey.
Las palabras de Yves-Marie Rivemal fueron muy claras: “España y Francia resisten frente a los populismos que niegan el cambio climático y atacan a la inmigración”, expresó en la recepción institucional. No solo coincidí con él en ese planteamiento sino que me hizo recordar a las miles de personas que entre los años 40 y los años 60 tuvieron que abandonar el Estado español y buscaron refugio en Francia, que abrió sus puertas. Agradecí de corazón a aquellos mandatarios la acogida que en tiempos difíciles nos brindaron.
No es el único capítulo migratorio reciente en España o en nuestra comarca. También a raíz de la crisis mundial inmobiliaria y financiera del 2008, miles de jóvenes volvieron a cruzar nuestras fronteras para buscar nuevas oportunidades en Europa. Y así seguirá pasando cíclicamente por diversas razones.
Al mismo tiempo, España es receptora de personas que, movidas por la necesidad, por contextos de guerra o por otras causas, llegan a nuestro país. Su aportación es un valor incuestionable a nuestro sistema aunque haya quienes se dediquen a propagar un discurso de odio, basado en bulos. En este sentido, la regulación que ha emprendido el Gobierno de España, que vienen demandando muchas organizaciones sociales, es más que necesaria.
Volviendo a Europa, la semana próxima será la Mancomunitat la que reciba también a representantes de gobiernos intermedios de distintas ciudades, que conforman Partenalia, ya que, en este momento, ejerzo la presidencia de este consorcio. Reflexionaremos sobre el clima, sobre la participación y sobre otras cuestiones que nos unen. Lo haremos desde el respeto, desde el deseo de compartir y desde los valores que fueron la base para la fundación de la Unión Europea.
En un momento de confrontación interesada, de propaganda y de extremismos que ya creíamos superados, nos queda Europa y nuestro modelo democrático, que es realmente el garante de derechos y libertades.
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