EXPOSICIÓN
La 'horeja' de Van Gogh en València
Un mes antes de la clausura ya se había superado la cifra de 80.000 visitantes a la exposición en el Ateneo
PERE NORMAN - 11/11/2019
Carmen de Rosa en la exposición de Van Gogh. EPDA
Carmen de Rosa en la exposición de Van Gogh. EPDA
En la época en la que todavía se vendían discos compactos, descubrí casualmente un recopilatorio doble que contenía una amplia colección de éxitos grandes y pequeños de Karina. Entre los pequeños, 'Vincent' (1971), la segunda canción más importante de la carrera de su autor, Don McLean, el del interminable 'American Pie'.

Yo no tenía ni idea de que alguien alguna vez hubiera compuesto una canción llamada Vincent, o Vicente, o Vicent, un nombre muy valenciano pero por lo demás no especialmente extendido por el mundo, y menos por la música pop. Los buscadores de internet son testigos. McLean escogió ese nombre para su dulcísima canción inspirado por el descubrimiento de la obra de Vincent Van Gogh, un holandés que sólo vivió treinta y siete años del siglo XIX, y que en apenas diez dio a luz 900 cuadros y 1.600 dibujos. Póstumamente batió récords de cotización con alguna de sus obras, pero apenas las vendió en vida.

Otro Vincent, Minelli, le dedicó uno de sus afamados largometrajes: El Loco del Pelo Rojo (1956), con Kirk Douglas. Mucho después llegó 'Loving Vincent' (2017), la sorprendente película polaca de animación "pintada al óleo" por 120 artistas. La cinta, en la que parte de la obra del pintor cobra vida como decorado de la acción, tiene como hilo conductor una de las muchas cartas que Van Gogh escribió a lo largo de su vida. Pintura y escritura para desentrañar el pensamiento de un hombre que se arrancó un pabellón auditivo, murió con una bala alojada en su vientre, y deambuló entre su país natal y diversos escenarios franceses, incluido un sanatorio mental.

'Van Gogh Alive' vuelve a transitar esa senda. Combinando cuadros y textos, atendiendo a detalles y fragmentos de ambos ingredientes, la exposición multimedia itinerante más visitada del mundo nos sumerge literalmente en el universo Van Gogh. Nosotros estamos en el centro, y las imágenes se mueven entre nosotros mecidas por la música -no está la pieza de McLean- a lo largo de cuatro paredes. La mente del visitante se abre progresivamente, a la par que su boca, durante esta exposición del estado de ánimo cambiante de Van Gogh y de la evolución del estilo con cada ubicación geográfica de su biografía.

El tiempo no es importante. Pero saquen cuentas: media hora de 'experiencia' multimedia; turno para una foto en la silla de 'El Dormitorio en Arles'; visita a la tienda de recuerdos; paso por la sala anexa con caballetes en la que los visitantes pueden dibujar. Total, una 'horeja' de Van Gogh en pleno centro de Valencia.

La exposición

Valencia es la quinta ciudad española y quincuagésima del mundo que acoge 'Van Gogh Alive'. Pero es la segunda del país en visitantes, a poca distancia de Madrid. Un mes antes de la clausura ya se había superado la cifra de 80.000.

Sorprende comprobar cómo un edificio señero, el del Ateneo Mercantil, es tan versatil como para acoger con toda solvencia una 'experiencia' tan innovadora como ésta.

Hay tiempo para ver la muestra: hasta el 17 de noviembre, de lunes a domingo, de 9 a 22 horas. En cada sesión hay un númerus clausus cercano al centenar de personas. Si fueran más, no se podrían girar y mover por la sala. Hay una tarifa base para adultos de 12 euros entre semana y 14 en fin de semana, con descuentos para mayores, menores, desempleados y personas con determinado grado de discapacidad.