ENTREVISTA
Pilar Algarra: "La maratón de València menosprecia a los corredores populares"
Algarra de 65 años es conocida por ser la campeona de la media maratón de la capital del Túria
PILAR TAMAYO - 07/12/2019
Pilar Algarra. EPDA
Pilar Algarra. EPDA

Segundo mejor tiempo en la categoría femenina de 65 años en la última 10K que se acaba de celebrar en la maratón de València y primera española, con un tiempo de 54 minutos pero con sabor agridulce. La organización no compensó con ningún trofeo, pese a recogerlo en un reglamento que modificaron horas después de haberse terminado la prueba, ante las quejas de los corredores. "No sé cómo catalogarlo pero es una farsa de tomo y lomo en una prueba de categoría oro, que no se consigue sólo por la carrera bonita sino también por nosotros. La maratón de València nos menosprecia a los populares y probablemente ni los colaboradores lo sepan. ¿No valemos nada?".

Tampoco comparte la supresión de la 10K a partir del año próximo, "como siempre por motivos económicos porque les es más rentable la maratón pero creo que se equivocan".

Con sus 154 centímetros y 51 kilos empezó a correr con 58 años, primero distancias de entre 2 y 3 kilómetros, para sobreponerse al fallecimiento de su marido, después de un cáncer de 12 años.

Campeona de la media maratón de nuestra ciudad de este mismo año en su categoría nos da la fórmula: "No corren tus piernas sino tu mente. Evito fritos y dulces y me alimento con frutas, verduras, lentejas, nueces, arroz integral y leche de avena".

Cumplidos ya los 65, ha llegado a un acuerdo con el Instituto Nacional de Salud para prolongar su edad de jubilación. "Tengo más vitalidad que nunca y aún voy a dar guerra". Todo gracias al running, que "proporciona más felicidad que un novio".

¿Por qué este año no se han entregado trofeos para los ganadores por categorías?

Estoy muy disgustada porque no se ha actuado de manera injusta. Como todos los años intenté, cuando crucé la meta, ver en un panel la clasificación de la 10K pero no había. Nadie me supo decir nada hasta que finalmente me explicaron que no se daban trofeos por categorías sino sólo a los absolutos, que son los atletas que vienen de fuera. Al estrenarme en la categoría de 65 años y ser la última 10K, quería mi trofeo.

Fui al punto de mi equipo, donde lo comenté con mi entrenador, Suso De la Fuente, que buscó el reglamento y vio que sí que había categorías.

Volví y mostré el reglamento a la organización pero insistieron en que no. Estando allí empezaron a llegar corredores de la maratón, que también reclamaban los trofeos para los populares pero tampoco había. No ha pasado nunca.

¿No se valora a los corredores populares?

No. Y somos los que aportamos los ingresos de las carreras, aparte de los patrocinadores y colaboradores, y no nos pueden obviar. Si no corriéramos nosotros no podrían traer a etíopes o keniatas. Estuvimos mirando de nuevo el reglamento por la tarde y habían eliminado el párrafo que sí que estaba por la mañana.

Estoy tan indignada que he escrito una carta al ayuntamiento de València como organizador, para que puedan resolverlo. No sé cómo catalogarlo pero es una farsa de tomo y lomo en una carrera de categoría oro, que no se consigue sólo por la carrera bonita sino también por nosotros.

La maratón de València menosprecia a los corredores populares y probablemente ni los colaboradores lo sepan. La ciudad nos quiere. ¿No valemos nada? Corremos los mismos kilómetros y pagamos religiosamente una inscripción que no es barata pero lo hacemos con ganas porque nos encanta nuestra ciudad. No somos bulto sino corredores.

¿Por qué van a suprimir la 10K?

Como siempre, por tema económico porque es más rentable la maratón. A Juan Roig no le hace gracia que se suprima pero el presidente de Correcaminos prefiere el caché que dan las marcas exgtranjeras pero creo que se equivocan.

¿Qué tiene València?

Es la ciudad del running porque es llana, con un clima y una animación extraordinarias. Su alfombra azul te produce un desmayo de placer, de gusto y de alegría.

¿En qué momento empezó a correr?

Hace ocho años, después del fallecimiento de mi marido, que afrontó un cáncer durante 12 años. Sentí que necesitaba otro aliciente para no abocarme a las pastillas, aparte del trabajo y del gimnasio. Y no he parado desde entonces. Con anterioridad, había practicado únicamente spinning y corrido en cinta en el gimnasio pero sin pensar en nada.

Los primeros entrenamientos fueron distancias cortas de 2-3 kilómetros pero queríamás y más, aunque sin pensar en las carreras, porque me daba mucha vergüenza. Me preparé para una 5K en València pero luego arranqué con el circuito de la Diputación y fuimos a hacer una 10K a Gandia. Nos quedamos a cenar allí y al día siguiente me llamó mi entrenador para decirme que me mandaban mi primer trofeo porque había quedado la segunda. Ya he perdido la cuenta de la cantidad de trofeos y medallas que tengo.

¿Qué cualidades se necesitan?

Fuerza de voluntad. Correr me ha dado felicidad y siempre que puedo transmito que si yo pude, todas son capaces. Basta con empezar. Incluso completé mi primer y único maratón en 2017 con 63 años en 4 horas y 19 minutos pero no es una distancia que me llame la atención, porque te requiere varios meses de preparación y has de limitar las carreras.

¿Todas las mujeres son capaces?

Sí. Estoy convencida, salvo que alguien presente algún problema físico pero psicológicamente todo el mundo puede. Si la gente supiera la felicidad que proporciona, no se lo pensaría. Proporciona más placer que un novio porque no te da disgustos. Estando mal, al terminar de correr, te sientes bien. En mi caso, físicamente estoy fortísima y pletórica a mis 65 años. No me siento ni para comer porque trabajo todo el día de pie en un comercio y en cuanto acabo de mi turno, me voy directa al río a correr.

¿Qué sensaciones da la competición?

Me sienta bien, sea la distancia que sea y me muevo donde sea sola o acompañada, sin ningún miedo. Me da igual asfalto o montaña.

Cruzar la meta es inenarrable. En mi caso, nunca he abandonado una carrera y no siempre son perfectas porque a veces sufres. Pero la meta es una explosión en el pecho que te hace estar jubilosa. En mi caso, veo a mi marido en el cielo alegrándose y aplaudiéndome. Sólo con hablarlo, me emociono.

¿Corre más la mente o las piernas?

La mente porque como te diga me encuentro mal, no acabas la carrera. Si estoy cansada, revivo secuencias con mi hija, mi marido, mis padres… En una maratón, la mente te lleva a la meta, al menos a los populares, porque el resto vuelan. Tienes calambres, espasmos… pero acabarás aunque sea andando. Abandonar nunca es una opción, por propio orgullo. Recuerdo una media en Sevilla en que me paralicé a 300 metros de la meta. Se me doblaba la pierna sin ton ni son y creía que no podía pero encogida, llegué como pude. Cuando entré, tuve que apartarme, sujetarme enseguida y respirar. Pero pude gracias a mi cabeza.

¿Se necesita mucho dinero?

Sí. En mi caso, como vivo sola, no cuento lo que me gasto. Trabajo para lo que me produce satisfacción. Mis zapatillas siempre son Asics con una cámara de aire y me gusta tener siempre repuesto. El pie se ha de llevar bien. Para correr no tengo miramientos. Nunca corro con pantalón corto. En verano, por debajo de la rodilla y en invierno, siempre largo. Siempre coleta, gafas, gorra y música y, aún así, estoy pendiente de la animación de la calle. Corro mucho sola y los 40 Principales me acompañan siempre.

¿Qué no se ha de comer?

Desde luego, evito los fritos y los dulces. Me alimento con mucha verdura como zanahorias, acelgas o espinacas. Alguna vez compro carne roja, aunque no con mucha frecuencia, porque prefiero la merluza. Y para la proteína vegetal, lentejas y nueces. Siempre leche de avena, manzanas en invierno y sandía en verano. Si salgo a comer fuera, no me privo de una paella. Soy una forofa del arroz integral, que como casi todos los días con verduras. Y lo complemento todo con calcio y vitaminas C y D.

¿Y la víspera de una carrera?

Hidratos y proteína. A mí los macarrones y los espaghetis no me gustan pero los suplo por fideos y por arroz.

¿Entre sus planes está la jubilación?

No. Tenía que haberlo hecho en agosto pero no tengo ganas. Llegué a un acuerdo con el Instituto Nacional de Salud para seguir en activo, porque tengo más vitalidad que nunca y aún puedo dar guerra. Yo defiendo que cada persona decida su edad de jubilación.

Su marido murió de cáncer. ¿Qué es la enfermedad?

No entiendo por qué no se puede curar todavía. Es muy duro para el paciente pero muy malo para quienes estamos alrededor. Durante 12 años nos sobrepusimos muchas veces ante varias recaídas. Te haces a él pero el enfermo necesita un apoyo firme día a día porque a veces se quiere tirar la toalla. Si te abandonas, te puede. Tú sientes el dolor de tu familiar como si fuera el tuyo propio.

Socialmente aún sigue siendo un tabú y no se quiere hablar de ello porque sólo pronunciarla da miedo. Yo defiendo recibir cuanta más información, mejor y la posibilidad de elegir el centro que quieras para tratarte. En nuestra última etapa, contacté incluso con otros hospitales, como Pamplona y Barcelona en busca de otros tratamientos. En Barcelona sí nos dieron más opciones pero tuvimos tan mala pata que ese mismo fin de semana falleció.