EL TORO
Mª José Giménez (Concejal): Un títere para El Toro
Artículo de opinión de Mª José Giménez Martínez, concejal del PSOE y vecina de El Toro
REDACCION - 09/12/2019

Cuando el pasado mes de abril se dieron a conocer las candidaturas para las elecciones municipales de mayo, desde el grupo socialista municipal constatamos que el grupo popular de El Toro proponía como alcaldable a una persona que les hiciera de pantalla. No teníamos ninguna duda de que Alberto Lázaro Lizandra ganaría las elecciones y de que se convertiría en el próximo alcalde de El Toro para dar continuidad a las rancias y caducas políticas municipales de los últimos dieciséis años, así como para mantener la red clientelar de amiguismos ya creada.

El tiempo nos ha dado la razón: después de seis meses al frente de la alcaldía es evidente que Alberto es un títere cuyos hilos mueve su equipo de gobierno y la gente que le rodea.

La primera decisión que tomó Alberto como alcalde fue la de conceder una comisión de servicios a la funcionaria con habilitación nacional a la que habían adjudicado la plaza de secretaría-intervención del Ayuntamiento de El Toro en propiedad. Sabemos que Alberto solo fue el brazo ejecutor, pero esa decisión (que no fue suya) condenó al Ayuntamiento a una parálisis administrativa total, que aún hoy continúa.

A falta de plenos donde poder enterarnos (nosotros y el conjunto de los vecinos) de las actuaciones que se llevan a cabo en el consistorio, el grupo socialista solicitó por escrito el pasado 10 de septiembre que se le facilitase el acceso a cierta documentación. El día 16 de septiembre, se nos contesta que no nos pueden facilitar la documentación porque no hay secretario. Ese mismo día, y también por escrito, solicitamos una reunión con el equipo de gobierno, escrito del que no hemos obtenido respuesta y reunión que no se ha producido.

El pasado día 2 de diciembre, la concejala que suscribe acude al Ayuntamiento y solicita a la auxiliar administrativa que le enseñe determinada documentación existente en las oficinas, documentación de la que como concejal y como vecina tiene derecho de consulta y la cual, como se ha dicho, ya se había solicitado previamente por escrito.

En primera instancia el alcalde da su visto bueno verbalmente pero, insistimos, es un títere que pinta bien poco. En efecto: minutos más tarde la auxiliar administrativa recibe una llamada de la teniente de alcalde ordenándole que me retire los expedientes que estaba consultando y que no me enseñe nada más. La teniente de alcalde, en el paroxismo de su furia, acaba amenazando con llamar a la guardia civil.

En esos momentos pensé que habíamos retrocedido cuarenta años, a la época del caciquismo rural, cuando en mi pueblo se celebraban los plenos a puerta cerrada y solo dejaban entrar según quien eras.

Los que sois concejales ya sabéis cómo funcionan los ayuntamientos, también sabéis que tendríamos derecho hasta a tener un despacho en las oficinas municipales para atender a los vecinos. Nada de eso hemos exigido, solo hemos solicitado examinar la documentación existente en las dependencias municipales.

Como vecina, y como concejal, me duele que estén utilizando al alcalde (al que conozco desde siempre), que le hagan firmar cosas que no puede firmar sin que conste también la firma del secretario, y que esté actuando como un títere; porque los títeres, cuando se les rompen los hilos, caen al vacío y entonces no los recogen ni siquiera las personas que un día los sujetaban.

En El Toro, a 4 de diciembre de 2019